Es que en realidad me joden de sobremanera, hoy después de tiempo fui nuevamente al banco y me encontré con algunos otros personajes, como también los tiene la playa, aquellos que, de una u otra manera, contribuyen a que intente mantenerme alejado de esos lugares.

Hoy me tocó ir nuevamente la banco (el lunes 5 de enero ya había ido, pero al BCP, debido a que tenía que aperturarme una cuenta para que allí depositen mis pagos de la ONP, donde me encuentro trabajando en el área de Sistemas), más específicamente al Scotia Bank.
Llego y me encuentro con el infaltable guachi sireador en la puerta, aquel personaje encargado de la seguridad del recinto, pero que su labor se encuentra básicamente centrada en ordenar la cola de entrada al mismo e intentar hacer uso de garbo peruano y callejero para seducir a cuanta chica, con pocos trapos encima, se le cruce.
Llegué a eso de las 9:45 am, dado que era (de hecho ya es domingo mientras escribo esto) sábado y debía llegar más o menos temprano puesto que las oficinas atienden solo hasta el mediodía (por lo general, en la mayoría de locales). A pesar que no era muy tarde ya habían unas 15 personas en la cola fuera del banco y unas 23 dentro del mismo.
En la cola al poco rato después de mi llegada, me sucedió una señora, bastante impaciente, exacto, no se confundieron, se trata de la clásica tía desesperada. Este personaje que suele tener indistintamente forma de hombre o de mujer (en algunos casos, de ambos … al mismo tiempo) se caracteriza por mirar su celular (no suelen llevar reloj) cada minuto y dar vueltas sobre su mismo lugar en la cola, sentarse en donde pueda y mirar delante suyo la cola a ver por qué no avanza. El hecho es que a pesar que dejaba solo un espacio de 60 centímetros entre la persona delante mío y yo, la señora no dejaba de decir: ‘joven avance’ … Evidentementer yo no soy de aguantar pulgas de manera que no me moví, que no joda, si quiere salir rápido que se levante más temprano (similar al letrerito de las unidades de transporte público, donde se lee un popular sticker ‘si salió tarde no es culpa del chofer’).
Ya dentro del banco (cosa de unos 40 minutos afuera y sin nada en qué entretenerme) me encuentro con otro personaje muy presente en todos los bancos, es un personaje nuevo que nació a partir recién de una la ley 28683 de ley preferencial. Esta ley dispone el trato preferencial al adulto mayor, las embarazadas y las señoras con bebes. Hasta allí todo bien, de no ser por el personaje, que sin ánimos machistas tiene forma de mujer, conocido como la aprovechada.
El hecho es que estos señores hacen uso y abuso de esta ley cuando les conviene, digo yo, una señora de 45 años no es adulto mayor. Bueno, tal vez me equivoqué (pero lo dudo). Otro caso es una señora de unos 40 años cargando un niño de unos 11 años (que llegó caminando a su lado y tenía casi su talla, de manera que no tenía ningún mal) y yo me digo ¿qué mierda …? ¿Ahora resulta que un niño de 11 años es un bebé que no puede esperar en cola? No se pasen pues. Otro en esa cola preferencial fue un policía … ¿Qué? Hasta donde sé la ley esa no tiene nada que ver con los señores policías.
Ya en la colita sinfin (pues solo habían dos cajeras, una de ellas muy simpática por cierto, algo delgada pero … se puede trabajar) me encuentro con la clásica cajera hueveadora. Aquella que se va dentro a conversar de quién sabe qué carajos y deja el clásico cartelito: ‘Sírvase a pasar a la siguiente ventanilla. Disculpe las molestias.’ No, lo siento, no te disculpo, solo apúrate. Una sola cajera atendiéndonos … una cola desesperada, horas avanzando, calor. Omfg, odio los bancos.
Vuelve la cajera hueveadora, por fin, hay solo dos delante mío
. WTF! La hueveadora atiende a uno y se va una vez más ¿cómo sabes que huevea? se podrán preguntar. Es que la veo por que la oficina tiene vidrios transparentes y solo anda golfeando con un chico adentro ¬¬. Grrr, no importa que ya solo falta uno delante mio.
No puede ser!!! El tío abre su mochila y saca una bolsa repleta de billetes. Oh sí … a contarlo todo. Bancos de mierda, cajeras perrunchas, guachis arriolos, tías desesperadas, no jodan. Luego me preguntan por qué mando a hacer esos pagos a mi mamá.
has tu cola nomas.. xD
Con decirte que no voy a cobrar mi primer sueldo por pereza a hacer cola.
Saludos ya-ke-to!!.
buena historia, si pues es la de todos los dias ahora el bcp ha “innovado” con su nuevo sistema que lo unico que hace es desesperar mas a la gente
salu2