Mi idea inicial terminando el ciclo este de primera mitad de año en la UNI era la de estudiar inglés, seguir un curso de Linux y/o Java en algún centro especializado y bloggear. Creo que de momento no me encuentro seguro de hacer las dos primeras cosas porque ando entregado a bloggear, aquí no claro, no siempre.

El ciclo ha sido duro, me siento bastante friolento, a propósito del clima, razón por la cual se podría decir que casi no he salido de mi casa en todas estas fiestas patrias. Podría decir también que el ambiente patriótico no es algo que de momento me invada cual peruano arrastrando la ominosa cadena.
Estoy aqui en mi cuarto acompañado solo de mi laptop en el escritorio, que aún se mantiene desordenado con la excusa de que el fin de ciclo no se ha evidenciado como debiera y debo aún mantener mis copias a la mano, de cursos que ya aprobé, ante cualquier eventualidad.
Los papeles regados sobre mi espacio me hacen recordar lo estresado que estuve, y el cuánto gasté en copias, por la burrada de llevar 10 cursos este ciclo como si me creyera alguna especie de ser sobrenatural. Debo aceptar que varios de ellos fueron bastante suaves y hasta motivantes, pero no todos, no aquellos por los que me tuve que amanecer y concertar reuniones en casa, reuniones grupales para avances de trabajo … no para festejar alguna fiesta (bueno, salvo la de mi cumpleaños).
Me siento aquí en mi cuarto con la puerta junta y no cerrada, a pesar del frío, tal vez por la pereza de desplazarme poniéndome de pie por tener que cerrarla. Me siento como una masa voluminosa de pereza y grasa que no desea ponerse de pie a pesar del riesgo que constituye el andar “sentado como un Buda” (como diría mi señora madre).
Cuadros descriptivos sin sentido son los que ahora me siento a detallar, a nombrar sin mantener un orden por el simple hecho de mantener el palpitar de este espacio que cada vez lo siento más y menos mio al mismo tiempo. Siento que es casi una necesidad, casi adictiva, casi obligada, necesaria para mantener una especie de entropía dentro de mi, evitando el generar un debacle emocional.
Nah, no es que me sienta con ganas de sonar interesante pues ni dedo ilustrado soy y mucho menos nací para literato, como podrán comprobar. Es más, me considero un perezozo en cuanto a corregir escritos que ya he publicado se refiere, siento pereza el tener que releer a veces mis propios artículos en busca de señales de errores, de sintaxis, de forma, de sentido, de contexto. Escribo porque las cosas salen de lo más natural y no pienso cuestionarlas, dado que cuando lo he intentado hacer solo me sorprendo de que sea esa misma complejidad la que me hace ser especial y absolutamente absurdo o estúpido, temperamental e inteligente, bestia y amigo, pero al fin y al cabo … ser yo.
No me otorga el mayor personalidad el poder ser capaz de escribir cada cuanto un poco aquí y otro allá, solo me calma los ánimos puesto que, aunque dudo exista alguien capaz de andar siguiendo mis sandeces escritas aquí, veo que si hay uno que otro incauto que cae, tal vez lamentándose de su suerte, y llega hasta este triste final … el haberse dado cuenta que no tuvo mayor sentido el leerme pero tal vez … solo tal vez, se siente acompañado o hasta feliz.