Un día para olvidar

Me levanto, ya son casi las 8 am, me alisto tan rápido como puedo, me aseo y me cambio, ya no me da el tiempo para tomar desayuno. Voy a la cocina y tomo un vaso de avena. Salgo al paradero con aputo para tomar mi carro, no espero mucho y subo en uno bastante veloz. A pesar de parecer un día algo agitado, el comienzo no va mal. Logro llegar a tiempo a mi clase de inglés.

Salgo de mi clase, luego de un error en un listening. Andaba algo estresado pues al parecer mis ingresos obtenidos en estos últimos meses deben ser consignados y menguados por probables pagos de impuestos de determinado tipo. Eso me deprime pero no es para tanto, total, así es la vida, así se mueve el mundo.

En casa de nuevo, prendo la máquina. La laptop demora un rato en cargar, inicio sesión y en un momento me encuentro de nuevo revisando noticias de foros y demás. Mi servicio de correo me informa que tengo un nuevo mensaje, reviso y se trata de un pago a mi cuenta virtual por concepto de publicidad. Ingreso a verificar mi estado de cuenta mientras me alegro porque ya se con la cercanía del fin de mes, se vienen unos pagos que hacer en internet.

Ingreso y es grande mi sorpresa cuando me encuentro con un mensaje de revisión de cuenta por parte del soporte del sitio: Mi cuenta ha sido sometida a observación. Intento omitir los detalles del mensaje pero guardo una captura de pantalla (just in case). Accedo a mi cuenta y logro comprobar la gravedad de la situación: Mis ingresos, aunque ínfimos, deben ser también verificados virtualmente por el proveedor de ese servicio. Por desgracia, mi cuenta se encuentra registrada a nombre de otro país debido a las limitaciones que ofrece el mio (no poder recibir dinero de transferencias de ese servicio).

Las observaciones pueden ser levantadas si soy capaz de brindarle ciertos documentos, los cuales no tengo. La frustración me invade, mi último pago había logrado saturar el tope de las transferencias máximas anuales en el llamado servicio. Se me hace tarde para ir a mi dentista, intento hacer caso omiso a esa nueva altera en torno a monitoreo de ingresos. Ahora sucede que debo rendir cuentas a dos entes.

Apago la laptop, salgo nuevamente a la avenida para tomar un bus que, junto a otros 2, me llevan a mi universidad. Tuve que saltarme la cita con la dentista debido a una oportuna llamada que hice mientras caminaba rumbo al paradero, en la cual me comunicaban que mi doctora no estaría en la Clínica sino hasta dentro de 2 horas después de la hora pactada (en la cual tenía cita). Es la tercera vez que me cancela así.

Llego a la uni y entro a la biblioteca, intento olvidarme por un rato de mis problemas en mi vida en la Matriz y trato de concentrarme en los problemas reales: Trabajos de la universidad. Lo triste es que ese mismo día, hoy, debo presentar un informe grupal y no me encuentro preparado, mis compañeros tampoco. El avance se torna pausado, el estrés comienza a inquietarme, pagos, retenciones, verificaciones, trabajos, dentista, inglés…

Aún hay opción a revertir el día, envío un email al soporte del sitio que me observa la cuenta para intentar explicar, tal vez sin éxito, mi situación. Llega la hora de presentar un trabajo, se hace evidente que debemos exponer y sustentar con argumentos sólidos las bases de nuestra monografía. Esto no estaba planeado, se supone que sería dentro de una semana la sustentación pero ya qué más da… total, a lo que es el día.

Salgo golpeado mentalmente de esa sustentación. Cometimos varios errores en la actualización de un documento, el cual presentamos con algunas fallas, varias de las cuales bastante tristes. Sin embargo intento darme ánimos, el estrés no debe vencerme y si lo resumimos todo: Al final son solo problemitas online con cuentitas de servicios y… lo de la uni, pues luego estudio y salgo bien en mis pruebas.

Pero no, llego a casa luego de una cena no planeada con mis amigos, donde rompo mi (hasta ahora) más estricta dieta, y mi mamá está discutiendo. Al parecer papá una vez más jodió la situación con comentarios estúpidos y aceleró el caldeado ambiente que se vive hace unas semanas en el hogar. La discusión se torna alterada, sin llegar a gritos ni violencia. El estrés avanza. El cansancio mental realmente me agota.

Subo a mi habitación. Reviso mi correo una y otra vez intentando encontrar un rastro de respuesta por parte del servicio de soporte que me ha limitado mi cuenta de pagos virtuales. Nada. Salgo de mi habitación, camino rumbo al primer piso, tomo algo de agua y veo cajas casi embaladas, subo al cuarto de mi mamá, maletas. Mi mamá se va de la casa.

Actualización: Gracias a Dios al final mi mamá no se tuvo que ir. Luego de una prolongada charla con mi papá, fue capaz de disculparse y mi mamá le dió otra oportunidad. En fin, parece que anda haciendo su esfuerzo.

Termino con una cita de Coelho, del libro Maktub: Al final, todo siempre acaba bien. Si las cosas no van bien, es porque todavía no has llegado al final.

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