Siempre recordaré la frase de un viejo amigo de varios años, desde la academia hasta la universidad. Esta era algo como: “No lo tomes a mal pero es increíble la facilidad que tienes para hacer sentir mal a las personas con tus comentarios. Descuida, sé que son sin querer.” Queriendo o no, lo que sé es que muchas de las cosas que digo siempre son tomadas no muy a bien, por no decir que enteramente a mal, esto me ha llevado siempre tener que añadir comentarios a la defensiva para aclarar cualquier interpretación inadecuada de lo que dije.
¿A qué viene todo esto? El día de hoy estaba conversando con una amiga que me presentó a sus dos compadres, esposo y esposa. Al señor, joven aún pero con 2 hijos, ya conocía de hace varios años atrás, y creo que no me recordaba pues era tiempo sin vernos, años… y en ese entonces tenía un sobrepeso bastante notorio, sin mencionar el hecho que nos habíamos visto solo un par de veces por un par de minutos. Pues bien, el señor me saludó y añadió el comentario: “Un gusto conocerte.” Yo me reí diciendo: “¿Un gusto? Pero si ya nos conocemos. No me recuerda creo.” Será que hablé lo último muy bajo o ni idea… lo último que me acabo de enterar es que él y su esposa me toman por un malcriado porque mi comentario ha sido tomado en tono irónico, sarcástico y faltoso, además de burlón, por el hecho de creer que no considero un gusto el tener esa persona al frente.
Lo más curioso es que notaba por parte de la esposa bastante reticencia hacia mi persona, además de incomodidad. No sé si será una cuestión de “sangre pesada”, como decía mi mamá, pero lo que sí sé es que sentí por su parte mucho rechazo que no ocultó en lo más mínimo, pues al despedirse, a diferencia del joven que me dio nuevamente la mano, esta vez ya no lo hizo con un beso sino solo un saludo con la mano alejándose.
Lo triste es que no es la primera vez que me pasa algo así, tal vez soy muy impulsivo o demasiado… no sé. Siempre termino en una situación similar y a veces ni siquiera noto lo malo que se puede tomar mi comentario. Una y otra y otra vez me equivoco, y seguirá pasando. Mis amigos me conocen y saben cómo soy y cómo interpretar mis comentarios, por lo que no hay problema allí. El problema radica en que al conocer nuevas personas, siempre tiendo a veces a tener este tipo de dificultades. Pensaré más las cosas antes de decirlas, aunque siento que cuando me callo algo o no lo digo a mi manera soy menos yo y dejo de ser parte de en lo que creo, solamente por intentar ser amable, o no agresivo.
Por otro lado, a veces me da ganas de mandarlos al diablo, pero ya mis terapias de comportamiento me han ayudado a ser menos agresivo socialmente, y yo me considero hasta respetuoso. Tampoco quiero dejar mal a quienes me presentan nuevas personas, tampoco quiero ser visto como un malcriado… pero me jode que se tome siempre a mal lo que digo y no se tomen la molestia de decirme las cosas en mi cara para al menos darme cuenta de mi error, pedir disculpas y aclarar la stuación. Lástima…
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