Category Archives: Cositas que pasan

Adiós manos de pianista, ganglión del mal

Son poco más de las 2 am aquí en Perú. A las 8 am, en menos de 6 horas, debo estar saliendo a la clínica para hacer los trámites finales asociados a una cirugía que me será practicada. Como es evidente, me refiero a un quiste sinovial. También llamado ganglión, ubicado en la muñeca (sección dorsal) de la mano derecha.

Más que asustado, me encuentro bastante triste porque me encontraba en un arduo periodo de entrenamiento pesado en el gimnasio, y lo tendré que dejar de lado. Sin embargo, lo positivo será que podré volver a trabajar, ya que me encontraba sin hacerlo debido a que al escribir demasiado o trabajar con la laptop, me generaba muchos dolores debido al constante uso de los tendones y articulaciones.

He podido dormir bastante bien y acumular fuerzas para retomar mi jornada laboral con más entusiasmo y, evidentemente, más descansado. Aunque igual he tenido menores picos de estrés, ya que me he hecho variados trámites, desde 2 análisis de sangre, hasta un par de resonancias (una a cada mano), y una electromiografía, entre otras perlas.

Ha sido casi un mes sin trabajar, y siento que pude aprovechar mejor el tiempo, sin embargo, ya ni modo, más aún considerando que los gastos también han sido bastante fuertes, por más que tengo un seguro contratado por mi mismo.

La intervención será realizada en la Clínica Internacional. Me han indicado que debo ir en ayunas, lo cual supondrá que estaré casi hasta las 2 pm sin probar alimentos. La cirugía deberá comenzar plan de 10 am. Ya he visto un par de videos de cómo se realizará, espero que mi doctor sea igual de cuidadoso (y casi un artista a la hora de coserme la mano) y use un hilo muy fino. La operación será de tipo ambulatoria pero igual me dormirán por completo, así que la anestesia no solo será para la mano, sino total (alli recuperaré algunas horas de sueño u,u).

Me daré una ducha, veré un video en Youtube mientras mi cabello termina de secarse por completo (para evitar la humedad), y luego al sobre. Adiós manos de pianista.

Taxi Perú Remisse: Mal servicio en mis experiencias

Por temas de seguridad muchas veces he optado por movilizarme en taxis pagados por estas empresas remisse de servicio contratado. En lugar de andar tomando cualquier taxi, prefiero pagar un par de soles más, por decirlo de alguna forma, en lugar de arriesgarme a que me roben o asalten, sobre todo en estas fechas cercanas a fin de Año y de Navidad.

Uno de los servicios que había venido usando es el de Taxi Perú Remisse, una empresa que me parecía seria y que había visto en algunos anuncios. La contraté un par de veces y me pareció responsable. Sin embargo, de a pocos, con el pasar de los meses, el servicio de Taxi Perú Remisse se fue haciendo cada vez peor.

Primera mala experiencia

28 de Julio de 2013. Fiestas Patrias en Perú. Promediando las 10:17 pm realicé la llamada a Taxi Perú Remisse para un servicio de taxi desde San Martín de Porres hasta Chorrillos, servicio ya contratado antes con ellos mismos. Programaron el servicio para 10:45 pm.

Dieron las 11:44 pm y recibí una llamada del Call Center (994-017-227) donde un joven identificado con nombre Diego Canales me indicó: “La unidad demorará un poco más”. Si bien no se disculpó, lo hizo cuando al menos le dije que me esperaba eso. Reprogramó el servicio para las 11:30, casi una hora después. Así que seguí esperando.

A las 11:40 pm, 10 minutos después de la hora en que supuestamente llegaría la unidad, llamaron a la puerta preguntando por mi nombre. Era la unidad de taxi. Salí, y el chofer ya regresaba a su asiento. ¿Saludar? Para nada. ¿Abrirte la puerta? Uhmmmm, no. ¿Disculpas por la tardanza? Pues tampoco, sin explicaciones solo se limitó a decir: tengo entendido que ya lo llamaron indicando que llegaría tarde.

Modales muy pobres, y esperaría que evalúen a la gente que se encarga de hacer el servicio de taxi, para que entiendan que no trasladan paquetes sino personas, que exigimos algo de respeto.

Llamé de nuevo al servicio para quejarme o solicitar que me indiquen con quién hablar pero el joven del Call Center me indicó que allí solo se realizaban las programaciones del servicio, nada más. Busqué en toda su página web el libro de reclamaciones. No tuve éxito. Así que ya cansado, pero aún decepcionado, envié como catarsis un mail con el reclamo, el mismo que jamás respondieron, a los correos info[@]taxiperuremisse.com, mlara[@]taxiperuremisse.com, evillar[@]taxiperuremisse.com, reservas[@]taxiperuremisse.com. Brillaron por su ausencia.

El servicio fue malo pero una mala experiencia la tiene cualquiera. No pensé que podría ser peor.

Segunda mala experiencia

24 de Octubre de 2013. El chofer que se encarga de movilizarme se había ido de viaje, así que decidí optar por uno de estos servicios. Eran alrededor de las 2:30 am. Era tarde así que decidí ser bastante claro en mi mensaje porque entiendo que algunos responsables del Call Center pueden estar con sueño.

Era imperativo que el servicio no sufra retrasos dado que se trataba de una terapia de rehabilitación que ando siguiendo y dos faltas o tardanzas me significaban la cancelación del mismo. Por eso decidí llamarlos. El servicio: De San Martín de Porres al Centro de Lima (Clínica Internacional). El monto indicado por la señorita: S/. 15 (quince nuevos soles, ojo aquí).

La señorita del Call Center de Taxi Perú Remisse me indicó que verificaría la disponibilidad de unidades para las 7:20 am, hora que había solicitado para el servicio. Diez minutos después, según lo acordado, recibí la llamada de la señorita indicándome que habían unidades disponibles y que la unidad llegaría 10 minutos antes, por lo que me pedían no tardar si la unidad llegaba rápido, para no demorarles otros servicios programados (ok…).

A las 6:50 am recibo la llamada de una señorita indicándome que la unidad de Taxi Perú Remisse ya se encontraba llegando. 7:00 am recibo otra llamada de la misma señorita diciéndome que la unidad se encuentra afuera esperando. Me apresuré (porque aún así estaba muy antes de lo previsto, pero quise ganar tiempo).

Cuando ya estoy bajando para salir por la puerta, recibo dos llamadas en simultáneo, y decido contestar la última en timbrar (error), pensando que se tratarían de llamadas del chofer y de la chica del Call Center. Al parecer eran de la primera chica del Call Center y de otra encargada (tal vez su supervisora o coordinadora de alguna clase).

Textualmente me dijeron tras preguntar por mi nombre, algo como esto: El monto que le han indicado está mal. Le han dicho S/. 15 pero ESA no es la tarifa. (léase con voz moderamente elevada, algo alterada y nerviosa, tal vez luego de una llamada de atención, era otra chica distinta a la voz amable del Call Center). Indiqué: Buenos días ¿está molesta? ya estaba a punto de subir a la unidad, y yo no tengo la culpa ni por qué afectarme por sus descoordinaciones internas, así que no necesita alterarse. A continuación la respuesta bastante inesperada fue: ¿VA A CONTRATAR EL SERVICIO? Porque no voy a traer una unidad desde la avenida X solo por 15 soles. Le consulté: “¿Cuál es la tarifa final entonces?“. Me respondieron aún con voz alterada (y evidentemente apurada): “25 NUEVOS SOLES“. Si bien está igual elevada y no tenía margen de negociación hubiera podido pagar el servicio por lo apurado que estaba (en mente estaban mis terapias, la hora y el tráfico). Sin embargo respondí: “No, gracias“. Lo siguiente fue que me tiraron el teléfono. El taxi arrancó rápidamente segundos más tarde.

Por suerte había otro servicio de taxi disponible con una aplicación móvil que me ofreció llevarme luego de llamarlo, llegaron bastante pronto y con un servicio que me costó 20 nuevos soles.

Tercera mala experiencia

Aunque esta no fue una mala experiencia directamente con el servicio de transporte, sino con el servicio al cliente, fue tan pésima experiencia que me he prometido a mi mismo no volver a contratar el servicio de esta empresa, que por suerte ya vengo solventando con otro par de opciones de empresas que van dando la talla.

Esta mala experiencia se dio cuando envié un correo a las direcciones que figuran en la página de Taxi Perú Remisse solicitando algún formato digital o el lugar donde podría encontrar el libro de reclamaciones, Indecopi indicó que igual deberían tener uno. Tras varios correos de idas y vueltas, donde solo se limitaban a solicitarme mi código de cliente, finalmente me mandaron a volar.

Hasta ese momento no entendía de qué se trataba, a qué código se referían, dado que cuando contrato el servicio solo me identifican por mi número de teléfono y más nada. Más tarde pasé a entender que el código al que se referían era solo para clientes corporativos. Por lo que infiero: Clientes particulares no son clientes. Y con este correo saquen sus propias conclusiones:

 

Si van a contratar este servicio de Taxi Perú Remisse piénsenlo dos veces. Yo ya haré mi queja formal a INDECOPI porque me parece un abuso que se les ocurra tratar a la gente como si fuera cualquier cosa, y encima sin libro de reclamaciones.

Zapatos talla barco

Hace un par de años le perdí el miedo a realizar comprar por internet. Gracias a que ya pude hacerme de una tarjeta de crédito para solventar algunos gastos online, se me hizo mucho más fácil el poder comprar en Amazon y otros sitios asociados. También en otros donde no era necesario tener una tarjeta de crédito, sino que bastaban con el de una cuenta Paypal.

El hecho es que hará cuestión de un mes me puse a revisar imágenes, y llegué a una página de compras por internet. Al parecer, se trataba de un servicio que te aseguraba que el pedido te llegaba hasta la puerta de tu casa, con 100% satisfacción garantizada, y sin pagos ocultos. Dado que aceptaban el medio de pago Paypal, opté por probar un poco de este servicio.

Realicé la compra de un par de zapatos. A decir verdad, es el primer accesorio, o de ropa en general, que compro por internet (antes habían sido básicamente libros y otras chucherías). No sabía bien mi talla así que sufrí un poco con las americanas e inglesas, pues aquí en Perú la escala es otra, me emocioné, compré y listo. Quedó solo esperar. Me llegó un código de tracking.

Me emocioné, revisé mi correo, y todos los días me ponía a ver el grado de avance de mis zapatitos. Eran uns Florsheim Imperial que de tiempo quería comprar. Al cabo de casi 3 semanas llegó el artículo. Llegaba del trabajo y en mi casa me avisaron que había una caja para mi. Subí acelerado a abrirla, con cuidado. En mi cuarto. Solo. Habían llegado mis zapatos.

Grande fue mi sorpresa cuando luego me di con la triste realidad que soy muy malo para elegir este tema de tallas por internet. Eran demasiado grandes, y el empeine era casi un Titanic. Este par de barquitos. Igual me los pobré. Demasiado grandes, era visto a distancia. No solo eran una talla o casi 2 por encima de mi talla real, sino que había pasado muy por alto el dato de la talla del empeine, era colosal, demasiado grande. Error… a devolverlo.

Intenté por todos los medios poder hacer mi voz para que me cambien el producto. Los spameé oor Twitter, abrí un caso en su web, les escribí un correo, etc. Nada. Todo eso que parecía genial al final no pudo ser. Escribir esto aquí me es una especie de catarsis y espero que de algo sirva a fin de dejar el tema atrás, luego de ya hacerme puesto a la mala los zapatos, usando una media bien gruesa debajo de mis medias negras de algodón. Aún así demasiado grandes. Me las puse solo hoy (ayer, porque es madrugada del miércoles) y ya las he guardado de nuevo en su caja. Creo que lo dejaré como un recuerdo de lo que pudo ser. Mientras tanto, esperaré a algún conocido que tenga esas especificaciones tallísticas y guste de engreir a sus pies. Me los he puesto una sola vez, y creo que será la última, adiós dinero :c

Condenado a añadir comentarios a la defensiva

Siempre recordaré la frase de un viejo amigo de varios años, desde la academia hasta la universidad. Esta era algo como: “No lo tomes a mal pero es increíble la facilidad que tienes para hacer sentir mal a las personas con tus comentarios. Descuida, sé que son sin querer.” Queriendo o no, lo que sé es que muchas de las cosas que digo siempre son tomadas no muy a bien, por no decir que enteramente a mal, esto me ha llevado siempre tener que añadir comentarios a la defensiva para aclarar cualquier interpretación inadecuada de lo que dije.

¿A qué viene todo esto? El día de hoy estaba conversando con una amiga que me presentó a sus dos compadres, esposo y esposa. Al señor, joven aún pero con 2 hijos, ya conocía de hace varios años atrás, y creo que no me recordaba pues era tiempo sin vernos, años… y en ese entonces tenía un sobrepeso bastante notorio, sin mencionar el hecho que nos habíamos visto solo un par de veces por un par de minutos. Pues bien, el señor me saludó y añadió el comentario: “Un gusto conocerte.” Yo me reí diciendo: “¿Un gusto? Pero si ya nos conocemos. No me recuerda creo.” Será que hablé lo último muy bajo o ni idea… lo último que me acabo de enterar es que él y su esposa me toman por un malcriado porque mi comentario ha sido tomado en tono irónico, sarcástico y faltoso, además de burlón, por el hecho de creer que no considero un gusto el tener esa persona al frente.

Lo más curioso es que notaba por parte de la esposa bastante reticencia hacia mi persona, además de incomodidad. No sé si será una cuestión de “sangre pesada”, como decía mi mamá, pero lo que sí sé es que sentí por su parte mucho rechazo que no ocultó en lo más mínimo, pues al despedirse, a diferencia del joven que me dio nuevamente la mano, esta vez ya no lo hizo con un beso sino solo un saludo con la mano alejándose.

Lo triste es que no es la primera vez que me pasa algo así, tal vez soy muy impulsivo o demasiado… no sé. Siempre termino en una situación similar y a veces ni siquiera noto lo malo que se puede tomar mi comentario. Una y otra y otra vez me equivoco, y seguirá pasando. Mis amigos me conocen y saben cómo soy y cómo interpretar mis comentarios, por lo que no hay problema allí. El problema radica en que al conocer nuevas personas, siempre tiendo a veces a tener este tipo de dificultades. Pensaré más las cosas antes de decirlas, aunque siento que cuando me callo algo o no lo digo a mi manera soy menos yo y dejo de ser parte de en lo que creo, solamente por intentar ser amable, o no agresivo.

Por otro lado, a veces me da ganas de mandarlos al diablo, pero ya mis terapias de comportamiento me han ayudado a ser menos agresivo socialmente, y yo me considero hasta respetuoso. Tampoco quiero dejar mal a quienes me presentan nuevas personas, tampoco quiero ser visto como un malcriado… pero me jode que se tome siempre a mal lo que digo y no se tomen la molestia de decirme las cosas en mi cara para al menos darme cuenta de mi error, pedir disculpas y aclarar la stuación. Lástima…

Se acabó la UNI

Creo que hoy recién podría escribir este artículo. Aunque mis clases de último ciclo acabaron hace más de 1 mes, la realidad es que recién ahora podría decir que se acabó la UNI. Hoy, 11 de septiembre del 2010, es mi ceremonia de graduación. Es curioso que se haya elegido es fecha ya que coincide con la conmemoración americana de la tragedia del 11 de septiembre por el ataque a las torres gemelas. En fin, la fecha está dada y ya todo está dispuesto.

Son casi las 2 am y no tengo sueño, aunque al menos me resulta positivo porque con tan solo horas me encuentro más o menos animado por mi ceremonia y es algo inusual ya que hasta hace unas horas me encontraba bastante indispuesto. Será que me he comprado una nueva corbata o que he podido comprobar que no estaba tan obeso como pensaba. Será el sereno (como dirían mis amigos mexicanos) pero al menos ya siento algo de ambiente de graduación, quiero disfrutar esa ceremonia ya que, después de todo, es una fiesta.

Me alegra saber que me podré graduar con varias de mis muy cercanas amigas, muchas de ellas maestras -como les suelo decir- por haberme soportado todo este tiempo. La universidad ha sido una etapa bastante amable, curiosa, estresante, gratificante, llena de anécdotas. He conocido a muchas excelentes personas y a otras con las que no me he llevado tan bien al inicio pero luego siempre intento conocerlas a fondo, ya que por allí leí que si no nos cae una persona es que a veces no la conocemos lo suficiente como para descubrir su lado bueno.

Son innumerables las amanecidas que me di “gracias” a trabajos de la universidad, “gracias” al tener que estudiar para mis exámenes parciales y finales, entregas de monografías y avances, exposiciones, controles de lectura y demás, aunque también debo reconocer que el esfuerzo fue mucho más arduo al inicio, cuando estaba en la facultad de Ciencias y el ritmo y complejidad de las pruebas y trabajos era casi inhumano, pero qué se le hace pues “somos de la UNI” (o no solo eso, sino Ingenieros de la UNI).

Cuántas veces mi casa fue punto de reunión, muchas veces por mi sentido de pereza y el hecho de saber que tendría que alistarme e ir a la universidad o a la casa de quién sabe qué amigo a hacer algún trabajo. Recuerdo que con mi amiga equis de y Verito, e incluso con la shinita, las reuniones de trabajo se tornaban un hueving completo, o al menos mucho de eso. Solo como ejemplo tenemos el trabajo de LPOO con Acosta en 4to ciclo donde con dos semanas de antelación nos reunimos a hacer el trabajo y, al final, terminamos el mismo día de la presentación haciéndolo de amanecida (programación, diapositivas y documento en Word). Cómo olvidar la temática de los famosos servlets 😀

Ya así hemos ido avanzando, he ido cambiando también físicamente, quedándome calvo de a pocos (y pensar que usaba el cabello muy largo a unos 15 cms del cuello en la espalda, hasta lo usaba amarrado), aunque aún sin hoyos de calvicie qué disimular, he ido engordando (gracias a mi vida sedentaria y mi poco interés por darle uso a mi maquinaria de gimnasio que tengo a solo dos metros de mi, en mi propio cuarto) y sufriendo de migrañas casi a diario. Aún así lo he disfrutado, y mucho, pero supongo que no todos. Mis migrañas joden la vida a muchas de mis amigas. Así es que todo ha ido tornándose cambiante, y hasta sistémico le podríamos decir.

La UNI me ha cambiado la vida, agradezco a mi papá por haberme influenciado a que vaya a esa universidad que, con todo y sus problemas (de diversa índole), ha sido más que una casa, más que un hogar. Allí me he enfermado, me he curado, he aprobado y reprobado (por suerte casi ninguna vez), he criticado al sistema (con todo y marchas, con todo y lacrimógenas) y me he valido de él (me he aprovechado del comedor, del servicio médico, etc.), he estudiado y vagado (he incluso timbeado), he hecho críticas a profesores en plena clase y me he sometido a su profundo escrutinio, he disfrutado y bailado (en la fiesta de la semana FIIS), he incluso participado en eventos deportivos (el DotA cuenta como un deporte… videojuego, digo, es un juego por lo menos) y culturales (conferencias sobre todo).

La UNI lo ha sido y lo es aún todo. Esta universidad se queda en mi corazón y la ceremonia de graduación, aún con el que considero -cada vez menos- ridículo birrete y toga, será una manera de plasmar todo ese sentimiento en mi corazón y mi mente. No, no es que me ponga cursi, sino un tanto nostálgico. Gracias por todo alma máter. Gracias por todo, Universidad Nacional de Ingeniería.

Salida del mal

De mí no se sabrá que soy una de aquellas personas que andan estando de fiesta en fiesta todos los fines de semana. En realidad creo que recién fue en mis dos últimos semestres universitarios donde comencé con las salidas sabatinas, tal vez como un mero efecto nostálgico para tener algo que recordar con el grupo de personas, muchos de ellos amigos, con el que me tocó compartir aulas.

Este fin de semana fue especial y es que siendo sábado (siete de agosto) se propuso una salida algo inesperada. No tenía previsto salir a ningún lado, pero una llamada que me tomó a medio sueño, en medio de una larga siesta, me hizo ponerme en tono como para aprovechar la noche para tomar unos tragos y disfrutar un poco antes que se tornen incesantes los trajines relacionados con la graduación (ah, no les conté que terminé la uni, bueno, de eso hace poco).

Así fue que me desperté, tomé un duchazo de agua caliente, para evitar que el frío invierno congele mis extremidades de viejo, y salí. Tuve que tomar un taxi para poder llegar no tan tarde. La llamada inicial se había hecho hace más de 3 horas. Aunque esperaba encontrar más gente desconocida, debo aceptar que a casi todos los presentes, seis en total, los llevaba bien.

El punto de reunión era un karaoke de una avenida perpendicular a la calle de mi universidad, que se impone casi paralelamente a otra, de aspecto medianamente alegre, a pesar de su poca actividad. El karaoke tiene como recibidor una escalera directo a la puerta que vigilaba aquel día un guardia de seguridad de no muy buen talante. El trabajo es a veces una obligación y jode más cuando a veces otros se diviertan a costa del aburrimiento de uno.

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Remi Gaillard maestro!!

Como les conté en mi post anterior, si alguien se toma en realidad el trabajo de leer algo de lo que publico aqui, ando algo separado del mundo debido a mi reciente extracción de mis 4 muelas del juicio. Eso me ha dado un poco más de tiempo para leer y webear en Internet. Fue en estos ratos cuando me puse a Youtubear gracias a un amigo de España y encontré un personaje del cual ya había visto un par de videos pero no lo conocía como tamaña celebridad. Se trata de Remi Gaillard.


Mario Kart

Este tipo es uno de aquellos usuarios de Youtube que ves un video y otro, y otro… y terminas suscribiéndote. Debo confesar que no soy de aquellos que se suscriben a cuanto usuario haya, pues debe tener una gran colección de videos que me haya gustado y es el caso de Remi.

Sus videos tienen un corte de payaso, existen infinidad de los mismos, aquellos que también publica en su sitio mismo llamado http://www.nimportequi.com/en/ el cual, evidentemente, recomiendo visitar.

Tiene una especie de humor bastante extraño y su manera de actuar hasta como un niño o alguien que no se preocupa de las consecuencias me hace recordar por un momento el hecho que nuestra inocencia se haya perdido y con eso el miedo aumentase hasta el límite de hacer que cada vez sonriamos menos.

Me pondría a listar todos sus videos que me han parecido simpáticos pero se me haría interminable la lista, de modo que pondré aqui algunos que en serio me han gustado.

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Extracción de las muelas del juicio

Ya había oído distintas versiones sobre la extracción de muelas del juicio, sin embargo pensaba poder saltarme ese sufrimiento puesto que no era muy dado de ir por el dentista. Después de más de 10 años volví a los campos dentista, primero para compensar el daño de mis dientes hecho por las amalgamas puestas a petición de mi papá, lo cual se puede decir que no era muy estético… y más aún considerando que las tenía en casi 16 dientes xD.

No era muy dado de la limpieza bucal, la pereza por tener que cepillarme luego me hizo pagar las consecuencias tanto física como económicamente. Tampoco es que tuviera los dientes podridos o picados, pero los recambios me salieron bastante caros, aunque esta vez lo pagué yo y preferí ponerle resina.

Antes de los brackets ahora el paso a dar era el de la extracción de las muelas del juicio, llamadas por los dentistas: terceras molares, de modo que fui y ya. Teóricamente mi ortodoncista (es decir, el dentista que pone los brackets -correctores, fierros, etc.) me dijo que solo debían irse los de abajo, pero a la hora de la hora hoy (ya ayer en realidad) voy a mi cirujano dentista y me dice que lo ideal sería que se vayan también las muelas del juicio de arriba, para que así los pares de dientes no queden solos y se dañen las encías, bla bla…

Me emocioné y le dije que normal, luego de un rato reflexioné y se me hizo más que era por sacar plata pero ya estaba sobre el caballo, así que caballero nomás, a darle. (En la imagen que acompaña este post puse una placa de la posición de mis muelas del juicio, esa placa la encontré en internet pero es bastante similar a mi caso en las terceras molares inferiores).

Me preguntaron sobre las sesiones. Particularmente me considero bastante cobarde en torno a tener que ir varias veces a que me hagan cosas en la boca (los dentistas), así que prefiero todo de una vez, más aún cuando lo hacen con anestia, empero esta vez no podía saltarme este paso.

Llego a la clínica, con 10 minutos después de la hora de mi cita, total… siempre me hacen esperar, aunque esta vez me llamaron para decirme que el doctor ya estaba desde las 6pm, es decir, media hora antes de la hora pactada… igual fui pero tarde, que no jodan.

Después de una espera de 5 minutos me hacen pasar al consultorio. Me doy con la sorpresa que andan arreglando la lamparita esa de la camilla del dentista… pfff, al final me sacaron los dientes así nomás, con la luz del fluorescente… Dios mio!! Con lo que pagué U_U… en fin. Luego de hacer extensiva mi decisión casi suicida y masoquista de que prefiero que me extraigan las 4 muelas de una vez, proceden a ponerme la anestesia.

Qué horror (y disculpen si la frase sono mariconada)!!! Más hincones que la mierda. Realmente doloroso. Creo que me pincharon por lo menos unas 10 veces en total, varias por lado. El sentir la anestesia fluyendo por mi cara llegando a mi cuello me generaba un dolor indescriptible y me hizo recordar el por qué odio la anestesia (por eso cuando me hacen curaciones prefiero que lo hagan sin anestesia… así me curaron unos 16 dientes).

Sentía los tirones y prefería mantener los ojos cerrados a ver al dentista con sus pinzas extrayéndome las muelas, además que tampoco podía ver mucho desde mi posición pues me habían puesto una especie de pañuelo con un orificio en el medio con el espacio suficiente para que solo se vea mi boca, de modo que me tapaba los ojos y el mentón. Según dijo el dentista (luego de pasar alcohol por la zona aún visible de los alrededores de mis labios) era para esterilizar la zona… aunque a mi también me parece que era para no ver mi cara de sufrimiento y concentrarse solo en mi boca.

Así pasaron casi 2 horas, luego que el médico puteara a los encargados de arreglar la luz porque movían abruptamente la camilla… varias veces y hacer una cirugía así era peligroso, más para mi que para el cirujano creo yo. Con la cara bastante adormecida aún y sin poder hablar para nada, me sentía completamente ridículo con la boca llena de sangre y saliva que no podía pasar, más por el dolor de garganta que por las muelas en sí ¿Garganta? Así es, el estar con la boca abierta tanto tiempo duele… más aún con la anesteis que llegó hasta allí y los jirones de los que fueron objeto mi mandídula, implicando mentón, cuello, garganta… es decir…

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A veces es bueno saber decir que NO

Ese día fui como todos los sábados de las 2 semanas anteriores a un curso que se había organizado en mi universidad. A diferencia de los veranos anteriores esta vez decidí inscribirme a sugerencia de algunos amigos y es que quería tener alguna actividad académica asociada que realizar, puesto que no mematriculé en ningún curso de mi carrera (como todos los veranos desde que ingresé) porque los profesores asignados no me convencían (en calidad) para nada.

El asunto es que la semana anterior a ese sábado (de la semana pasada) el profesor del curso taller, al cual llamaré profesor Dorian, nos había informado que la iniciativa final de nuestro pequeño cursito taller había llegado a oídos de entes universitarios de “arriba” y habían decidido que nos brindarían toda la información necesaria para poder lograr nuestro cometido que involucraría una mejora para toda la universidad.

Así fue que todos los 11 grupos se encontraban bastante emocionados con lo que podría venir y el qué cosas podríamos aprender. Sin embargo ese sábado último nos comentó que el asunto se había puesto más interesante y en lugar de durar unas 3 semanas luego de finalizado el taller (tiempo de preparación para la exposición final), éste se podría prolongar (por lo menos) un par de meses más, puesto que ahora había de por medio un concurso.

Concurso, competencia, reconocimiento. El profesor Dorian, que es un profesional que maneja mucho del tema que nos enseñaba, nos explicó, mientras nos comentaba la nueva situación, que el concurso se daría gracias a la colaboración de la oficina de Calidad Universitaria. El premio… como no podía ser de otra manera a la gente siempre le gusta ganar… ganar algo, pero ganar. El premio no podría encontrarse fuera de las preguntas de ley por parte de los alumnos.

El premio consistía (consiste, puesto que aún no ha variado y probablemente se dé ese o se engrose) en 2 PREMIOS. Así es, dos premios que serían entregados a UN solo ganador de los 11 grupos concursantes. El primer premio consiste en la OPORTUNIDAD de realizar prácticas en una empresa (X). Es decir, ese premio era tan interesante como jugar buscaminas en una intel 386, a menos que se trate de una empresa transnacional tipo Microsoft o ¿por qué no? Google.

El segundo premio consiste en salir en la radio. Omfg!!! Hacerse famoso. Bueno, tal vez podrías hacerte famoso si te entrevistan en CPN o RPP pero la radio en la cual tendrías la oportunidad de salir era “Radio Miraflores” y en la del programa del “Colegio de Ingenieros del Perú”. Creo que prefiero “La Hora del Lonchecito” pero de todas maneras es un premio a tener en cuenta porque la gente que las escucha (sobre todo la de los ingenieros) podía encontrarse interesada y funcionar como salida para que otras radios más reconocidas llamen al equipo ganador.

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Saber vender ideas

Ese día en mi clase de Teoría de Decisiones aprendí una cosa muy importante gracias a mi profesor de ese ciclo, papi Puccio: Sus ideas pueden tener mucho valor pero si no la saben vender, por más buenas que sean jamás podrán ser tomadas en cuenta, ya que habrá alguien detrás de ustedes para hacerlos caer. Comenzó con la historia.

Había sido gerente comercial de una importante compañía de materiales (o de ese rubro), encargado además de la gestión de pagos a la diversidad de trabajadores en aquellos tiempos de hiperinflación en los tiempos de, ahora presidente de nuevo, Alan García, en la segunda mitad de la década de los 90.

La situación era crítica en el país y la inflación desmesurada hacía que los billetes valieran nada, por lo que bien podías llevarte tu sueldo consistente de cientos de billetes y tener muy poco que comprar. Los pagos se realizaban en la misma sede de la compañía y no disponían de un banco que funcione como agente para realizarle la entrega de sueldos a sus trabajadores.

La plana de trabajadores de la compañía constaba de diversos tipos de profesionales o personas de oficio, desde albañiles hasta ingenieros. Los pagos se realizaban siempre el mismo día a fines de mes. No pasó mucho tiempo hasta que comenzaran a ser víctimas de sistemáticos atracos perpetrados por delincuentes que conocían la bien estricta manera de operar los horarios en la compañía.

La seguridad era muy importante y los asaltantes no tenían reparos en, de seguro, llegar a usar sus armas si es que alguien oponía resistencia, por lo que la cabeza de nuestro amigo estaba en juego. “Si custodia dinero, ha de estar protegido”. La Gerencia se impacientaba y el directorio debía preparar un plan de seguridad capaz de detener de algún modo toda esta ola de asaltos y robos de dinero en el día de los pagos de los trabajadores.

El Gerente comercial, ingeniero industrial de profesión (egresado de la PUCP), decidió entonces ponerse a elaborar su plan de pagos en cronogramas distintos valiéndose de distintas características como segregación en grupos por profesión o tipo de área. El modelo, luego de ser pulcramente trabajado, estaba finalmente terminado: Un despliegue de conocimiento donde fluían no solo conocimientos de matemática y estadística, sino de gestión de tiempos y mucha, mucha inversión de materia gris.

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