Category Archives: Critica

Cosas que detesto – Parte II

Aquí volviendo a escribir nuevamente después de mucho tiempo para comentar algunas cosas que, ahora ya años después, detesto. Hay novedades señores… muchas tal vez.

Detesto:

  • Que alguien use el término “payaso”, siquiera en broma, para referirse a mi. Tiene el mismo efecto que cuando llaman a Marty McFly “gallina”. Huevón tiene el mismo efecto.
  • Que en la zona sur de Lima la comida sea muchas veces mucho más cara, y que este precio no vaya en relación directamente proporcional a su calidad. Perú gastronómico… no jodan.
  • Ser endomorfo y tener una capacidad para asimilar grasas y carbohidratos mucho muy alta.
  • Ser demasiado inquieto y no poder estar haciendo lo mismo por mucho tiempo, lo cual lleva a frustrarme y aburrirme con facilidad… aunque es un plus a mi capacidad creativa.
  • Los comentarios desubicados de la gente y que no sean capaces de pedir disculpas. Yo muchas veces la jodo pero me disculpo.
  • Ser socialmente extraño y tener habilidades un poco limitadas en cuando a vinculaciones no profesionales. Síntesis: Dificultad para relacionarme en otro lado que no sean trabajo.
  • Que el tipo de cambio baje demasiado.
  • Que la gente a veces se llene la boca hablando de mi universidad y criticándolo solo porque -en varios casos, muchos- no tienen la capacidad siquiera para aprobar el examen de ingreso.
  • La patería, el servilismo, la lambizconería.
  • Los programas basura de la televisión.
  • Los políticos y sus sonrisas falsas.
  • La gente de mierda que vota por políticos por un sentimiento de conexión emocional, sin tener siquiera un argumento válido que apoye su posición. Deberían banearlos, el voto debería ser opcional.
  • Incompetentes que se crean más que uno.
  • Que Google del mal haya baneado mi blog y ya no perciba los muchísimo más grandes ingresos que percibía años antes.
  • Movistar.
  • Que las maestrías estén muy caras.
  • Que el gimnasio se llene demasiado.
  • Que hayan enclenques, o muy fitness, hijos de las remil put*s que ocupen varias máquinas al mismo tiempo solo poniendo su toalla. Es que ellos “están haciendo un circuito”. La verga su circuito, deja ocupar la puta máquina y lárgate a inyectarte anabólicos o algo.
  • Llenarme de suscripciones de pago: Platzi, Gold’s Gym, Netflix, El Comercio, Los Delfines, Spotify, Presenter Media, Swissôtel Lima, etc.
  • No poder correr :'(
  • Los asientos de los aviones comerciales que tienen poco espacio y parecen estar hechos para gente que mide 1.50 mts. Sí, “cabina económica” nomás, sabrán comprender.
  • La Banca Telefónica de los bancos. Siempre es insufrible tener que hacer un trámite, y más aún darse de baja en algún servicio contratado.
  • Los taxistas de Uber que quieren verle a uno la cara tomando las rutas más largas y demoradas para cobrarnos demás.
  • Tener una pésima memoria, sobre todo cuando tengo que estudiar.
  • No saber nadar :'(
  • Que la gente me juzgue del todo sin haberse dado el trabajo de conocerme por completo.
  • Las duchas que tardan demasiado en arrojar agua caliente. ¡Uno siempre lleva prisa!
  • Fumar.
  • Las reuniones que tardan demasiado y, peor aún, que generan poco valor.
  • Los pseudo-hipster poseros, sobre todo de la zona norte.

El detestado ganador:

  • La gente fijona, esa que no puede verte nada puesto encima sin ponerse a revisarte a detalle escaneándote para criticarte o -aún peor- inferir cosas de ti… sin conocerte.

Taxi Perú Remisse: Mal servicio en mis experiencias

Por temas de seguridad muchas veces he optado por movilizarme en taxis pagados por estas empresas remisse de servicio contratado. En lugar de andar tomando cualquier taxi, prefiero pagar un par de soles más, por decirlo de alguna forma, en lugar de arriesgarme a que me roben o asalten, sobre todo en estas fechas cercanas a fin de Año y de Navidad.

Uno de los servicios que había venido usando es el de Taxi Perú Remisse, una empresa que me parecía seria y que había visto en algunos anuncios. La contraté un par de veces y me pareció responsable. Sin embargo, de a pocos, con el pasar de los meses, el servicio de Taxi Perú Remisse se fue haciendo cada vez peor.

Primera mala experiencia

28 de Julio de 2013. Fiestas Patrias en Perú. Promediando las 10:17 pm realicé la llamada a Taxi Perú Remisse para un servicio de taxi desde San Martín de Porres hasta Chorrillos, servicio ya contratado antes con ellos mismos. Programaron el servicio para 10:45 pm.

Dieron las 11:44 pm y recibí una llamada del Call Center (994-017-227) donde un joven identificado con nombre Diego Canales me indicó: “La unidad demorará un poco más”. Si bien no se disculpó, lo hizo cuando al menos le dije que me esperaba eso. Reprogramó el servicio para las 11:30, casi una hora después. Así que seguí esperando.

A las 11:40 pm, 10 minutos después de la hora en que supuestamente llegaría la unidad, llamaron a la puerta preguntando por mi nombre. Era la unidad de taxi. Salí, y el chofer ya regresaba a su asiento. ¿Saludar? Para nada. ¿Abrirte la puerta? Uhmmmm, no. ¿Disculpas por la tardanza? Pues tampoco, sin explicaciones solo se limitó a decir: tengo entendido que ya lo llamaron indicando que llegaría tarde.

Modales muy pobres, y esperaría que evalúen a la gente que se encarga de hacer el servicio de taxi, para que entiendan que no trasladan paquetes sino personas, que exigimos algo de respeto.

Llamé de nuevo al servicio para quejarme o solicitar que me indiquen con quién hablar pero el joven del Call Center me indicó que allí solo se realizaban las programaciones del servicio, nada más. Busqué en toda su página web el libro de reclamaciones. No tuve éxito. Así que ya cansado, pero aún decepcionado, envié como catarsis un mail con el reclamo, el mismo que jamás respondieron, a los correos info[@]taxiperuremisse.com, mlara[@]taxiperuremisse.com, evillar[@]taxiperuremisse.com, reservas[@]taxiperuremisse.com. Brillaron por su ausencia.

El servicio fue malo pero una mala experiencia la tiene cualquiera. No pensé que podría ser peor.

Segunda mala experiencia

24 de Octubre de 2013. El chofer que se encarga de movilizarme se había ido de viaje, así que decidí optar por uno de estos servicios. Eran alrededor de las 2:30 am. Era tarde así que decidí ser bastante claro en mi mensaje porque entiendo que algunos responsables del Call Center pueden estar con sueño.

Era imperativo que el servicio no sufra retrasos dado que se trataba de una terapia de rehabilitación que ando siguiendo y dos faltas o tardanzas me significaban la cancelación del mismo. Por eso decidí llamarlos. El servicio: De San Martín de Porres al Centro de Lima (Clínica Internacional). El monto indicado por la señorita: S/. 15 (quince nuevos soles, ojo aquí).

La señorita del Call Center de Taxi Perú Remisse me indicó que verificaría la disponibilidad de unidades para las 7:20 am, hora que había solicitado para el servicio. Diez minutos después, según lo acordado, recibí la llamada de la señorita indicándome que habían unidades disponibles y que la unidad llegaría 10 minutos antes, por lo que me pedían no tardar si la unidad llegaba rápido, para no demorarles otros servicios programados (ok…).

A las 6:50 am recibo la llamada de una señorita indicándome que la unidad de Taxi Perú Remisse ya se encontraba llegando. 7:00 am recibo otra llamada de la misma señorita diciéndome que la unidad se encuentra afuera esperando. Me apresuré (porque aún así estaba muy antes de lo previsto, pero quise ganar tiempo).

Cuando ya estoy bajando para salir por la puerta, recibo dos llamadas en simultáneo, y decido contestar la última en timbrar (error), pensando que se tratarían de llamadas del chofer y de la chica del Call Center. Al parecer eran de la primera chica del Call Center y de otra encargada (tal vez su supervisora o coordinadora de alguna clase).

Textualmente me dijeron tras preguntar por mi nombre, algo como esto: El monto que le han indicado está mal. Le han dicho S/. 15 pero ESA no es la tarifa. (léase con voz moderamente elevada, algo alterada y nerviosa, tal vez luego de una llamada de atención, era otra chica distinta a la voz amable del Call Center). Indiqué: Buenos días ¿está molesta? ya estaba a punto de subir a la unidad, y yo no tengo la culpa ni por qué afectarme por sus descoordinaciones internas, así que no necesita alterarse. A continuación la respuesta bastante inesperada fue: ¿VA A CONTRATAR EL SERVICIO? Porque no voy a traer una unidad desde la avenida X solo por 15 soles. Le consulté: “¿Cuál es la tarifa final entonces?“. Me respondieron aún con voz alterada (y evidentemente apurada): “25 NUEVOS SOLES“. Si bien está igual elevada y no tenía margen de negociación hubiera podido pagar el servicio por lo apurado que estaba (en mente estaban mis terapias, la hora y el tráfico). Sin embargo respondí: “No, gracias“. Lo siguiente fue que me tiraron el teléfono. El taxi arrancó rápidamente segundos más tarde.

Por suerte había otro servicio de taxi disponible con una aplicación móvil que me ofreció llevarme luego de llamarlo, llegaron bastante pronto y con un servicio que me costó 20 nuevos soles.

Tercera mala experiencia

Aunque esta no fue una mala experiencia directamente con el servicio de transporte, sino con el servicio al cliente, fue tan pésima experiencia que me he prometido a mi mismo no volver a contratar el servicio de esta empresa, que por suerte ya vengo solventando con otro par de opciones de empresas que van dando la talla.

Esta mala experiencia se dio cuando envié un correo a las direcciones que figuran en la página de Taxi Perú Remisse solicitando algún formato digital o el lugar donde podría encontrar el libro de reclamaciones, Indecopi indicó que igual deberían tener uno. Tras varios correos de idas y vueltas, donde solo se limitaban a solicitarme mi código de cliente, finalmente me mandaron a volar.

Hasta ese momento no entendía de qué se trataba, a qué código se referían, dado que cuando contrato el servicio solo me identifican por mi número de teléfono y más nada. Más tarde pasé a entender que el código al que se referían era solo para clientes corporativos. Por lo que infiero: Clientes particulares no son clientes. Y con este correo saquen sus propias conclusiones:

 

Si van a contratar este servicio de Taxi Perú Remisse piénsenlo dos veces. Yo ya haré mi queja formal a INDECOPI porque me parece un abuso que se les ocurra tratar a la gente como si fuera cualquier cosa, y encima sin libro de reclamaciones.

Los sabelotodo del fútbol: Comentaristas deportivos

No soy de generalizar pero debo admitir que la gran mayoría de comentaristas deportivos me resultan, en lo personal, muy irritantes, casi comparables con el cómo resulto yo cuando tengo migraña. La verdad es que no los odio o me causan coraje, pero creo que muchos de ellos deberían reservarse sus comentarios para su casa o su barrio, pero no decirlos en la TV mientras algunos deseamos solo ver los partidos (en mi caso, extranjeros, porque la selección de Perú me suele causar más tristezas y frustraciones que alegrías).

En la fauna de los comentaristas deportivos existen variedad de personalidades, muchas de ellas se vuelven casi un estándar o modelo completo con sus estereotipos (y toda la venia, como diría el Gato con Botas). Tenemos, por ejemplo a los graciosos inoportunos. Estos señores son los que, en una especie de ataque de humor, comienzan a hacer sus bromas personales o que solo ellos entienden (porque la mayoría de los preámbulos se dan en backstage) para joderme la transmisión e impedirme disfrutar los pocos partidos que tengo oportunidad de ver. Gracias al reciente mundial pude disfrutar varios partidos buenos, aunque venidos a menos gracias a esta clase de comentaristas, en el canal 9.

Otro tipo de comentaristas son aquellos sabelotodo que se creen que saben toda la historia del fútbol y, cada vez que pueden, me enferman con sus comentarios sobre que ese mismo jugador X, del partido que están transmitiendo, es quien tuviera una relación amical con el jugador Y, pero que luego debido a un incidente con la prostituta Z se separaron y tienen una rivalidad que viene desde que militaban juntos en los clubes A, B, C, etc., en el año M, N, O, P, Q, etc. Solo quiero ver el partido, señores ¿me pueden hacer ese favor? Basta con tener que escuchar a las vuvuzelas sonar como para soportarlos a ustedes y sus comentarios molestos. Si quieren ver quién sabe más de historia de los jugadores, díganselas entre ustedes, dense una palmadita en la espalda y listo. Estrelñlita en la frente.

Más comentaristas. Desde luego. Tenemos también a mi grupo preferido: “Los científicos”. Son esos comentaristas que no sé por qué mierda, y disculpen que me ponga un tanto vulgar (intento evitarlo últimamente), hacen comentarios que me resultan irrelevantes sobre la técnica de la patada, o la volea del balón, y que al jugador en la cancha poco o nada le interesan. Estos comentaristas se reconocen por comentarios como “le pegó con la parte externa del pie izquierdo… a 3 cms de la canilla” o burradas similares. Incluso muchos de ellos se animan hasta a dar consejos: “Debió tirarse más a su mano izquierda porque inclinó el cuerpo hacia atrás y el balón salió desviado por encima del arco”. A ustedes: No jodan. Me importa un rábano si le pegan con la canilla, con la pierna, con la cara o hasta con la mano (¿alguien dijo Maradona?), pero lo que se quiere es ver un juego bonito y goles.

Otro grupo de comentaristas es el de La Liga de la Justicia. Normalmente este grupo de comentaristas deportivos se encuentra conformado por una especie de “élite” (o al menos eso quieren darnos a creer) de ex-jugadores que porque llegaron a jugar en un par de clubes extranjeros o llegaron a clasificar a un mundial (y que bien merecido tienen un reconocimiento) se creen con derecho a pasarse 2 horas en un programa solo haciendo una especie de “análisis del partido”, intentando examinar errores para corregirlos, hasta sugiriendo cambios o mejoras a los DT. Favor… si tanto desean dirigir, hagan como Chemo y, aunque haciendo el ridículo, dirijan un equipo de verdad y no se limiten a solo hablar creyendo que son dueños de la verdad.

Lo haría más extenso pero ya me cansé y el teclado me anda fallando por el protector nuevo que compré. De momento es todo para los amigos comentaristas deportivos.

John Grisham: El Cliente

Ayer terminé de leer mi librito El Cliente, de John Grisham. Ya se me había prolongado bastante el terminarlo debido a que me cogió con el inicio de las clases. Ya en décimo ciclo las cosas se han puesto un poco pesadas y he sentido una especie de arrepentimiento parcial de no haber llevado ciertos cursos en verano con profesores un poco de menos nivel, de manera que haya podido aprovechar un poco éste para tenerlo más libre y retomar el trabajo.

Introducción

Ya volviendo al tema del libro, pues sí, lo terminé. Es la tercera novela que leo de Grisham, la primera fue Cámara de Gas (cuyo final no me gustó del todo) y la siguiente fue El informe Pelícano, que me hizo seguir teniendo gusto por este autor de thrillers. Debo comentarles que compré el segundo libro, a pesar que el primero no me haya gustado, pero fue básicamente por lo hueco del final que me dejó con un sinsabor justificado, dado que Cámara de Gas es un libro de más de 700 páginas (publicado por Editorial DeBolsillo).

El Cliente, con poco más de 450 páginas, es un libro que me sigue teniendo fe en el autor (razón por la cual tengo dos libros aún sellados pendientes por leer: Legítima Defensa y Tiempo de matar) por su excelente narrativa, algo compleja en cuanto a terminología jurídica (pero que he logrado entender ya más en esta tercera novela que me adentra de a pocos a entender el funcionamiento del sistema judicial norteamericano), entrante en detalles, de descripciones laterales de personajes describiendo incluso hechos que forman parte de su personalidad, dando una idea vívida de la forma de comportarse y expresarse de cada uno (sin llegar a ser un Shakespeare).

La novela

El Cliente es una novela que, como tal vez habrán leído por allí, narra la historia de un niño de 11 años, de nombre Mark, que, por esas circunstancias de la vida, presencia, junto a su hermano 3 años menor, un suicidio, pero además oye del mismo suicida un secreto que quería llevarse a la tumba y que ahora solo Mark conoce.

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Fútbol peruano, crítica destructiva

No pues… ahora sale medio mundo a decir que se quieren empadronar las barras bravas, que se quiere mejorar el sistema futbolístico, que el Perú y el fútbol van a salir adelante. Por favor, soy hincha de algún equipo de este país pero tampoco me vengan con huevada y media, el Perú en fútbol nunca ha sido sinónimo de gloria. Tampoco me vengan con que México 70 y la mierda, porque ni así hemos ganado un mundial.

Siempre nos contentamos con la mediocridad de decir que “hemos ido a un mundial”, pero señores hay muchos países que han ido a un mundial. Personalmente considero que el hecho de participar en algo y no ganarlo y querer alegrarse de ello denota eso mismo: Mediocridad. Podrían criticarme diciendo que qué he hecho yo por mejorarlo, particularmente les responderé: Nada y tampoco me encuentro interesado en apoyarlo de ninguna manera.

También algunos salen con críticas de que hay que apoyar al deporte y esas mariconadas fundamentalistas en pos de un pseudo-apoyo a los valores juveniles pero … ¿a qué clase de valores se refieren? Habiendo tantos jóvenes prometedores en otras disciplinas como Karate con Jesús Tapia, Kung Fu, atletismo, ajedrez, voley, etc. Aunque bueno, el ahuevado campeón de ajedrez terminó perdiendo la cabeza por una garota tarrona.

¿Es que estamos destinados a fracasar? Yo creo que no, no en otras disciplinas distintas del fútbol. Al menos en el fútbol masculino somos poco menos que cualquier huevada. Es que realmente las mujeres son quienes nos andan dando más glorias, sino pregúntele a la pesista piurana campeona en Los Juegos Bolivarianos o si ya se ponen más marketeros: A Sofía Mulanovich o a la que ahora todo el mundo dice “la campeona” de los puños: Kina Malpartida.

Es que es increíble que incluso hayan querido hacerle problemas a la pobre de Kina porque no peleó representando al Perú. ¿Qué carajos? Si aqui nadie daba un céntimo por esa señorita, ahora medio mundo intenta colgarse del carro, incluido el presidente, diciendo que es un ejemplo para el deporte. Digo yo ¿un ejemplo de la situación tan mala por la que atraviesa nuestro deporte? Porque eso es lo que veo, el ejemplo se repite siempre: Un deportista debe andar entrenando en lugares que parecen hacinaderos de prostitutas sin implementos deportivos, durmiendo en catres que son más forro que colchón, sin recursos financieros y así… aún así esos mismos deportistas, que tienen siempre que andar pidiendo colaboración para juntar dinero para ir a representarnos, son los que más medallas nos traen. Allí hasta nuestros representantes de Olimpiadas Especiales ganan.

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El reggaeton no es música

Recuerdo haber escrito antes un post referido al reggaeton. Particularmente me considero un hereje a los creyentes de que este ruido es música, empero defendí algunos de sus argumentos de bailarlo porque otros lo criticaban de sexual, cuando la lambada en su tiempo lo fue. Ya vimos en dónde terminó.

El hecho es que algunos pasan de lo sexual a lo asquerosamente grosero. No me considero un cucufato con traumas de pequeño, ni problemas de impotencia sexual (bueno, eso llegará en algún momento, espero que no muy pronto), pero tampoco aquel que incite a que el sexo sea una de las cosas más buscadas en la Internet. Si creen que me equivoco pues no, rankings mundiales de todos los años refuerzan esta tendencia y tienen por qué: Lo sexual mueve dinero.

No estoy en contra de ganar dinero, pero que tampoco sea esto teniendo como fuente el deformado y retorcer la mente de nuestra juventud. Tenemos desde emos hasta dizque reggaetoneros, digo pseudo-reggaetoneros porque no creo que haya ser en el mundo lo suficientemente perfurbado como para autodenominarse uno. Sería un caso muy lamentable.

Aún así el post de hoy tiene como propósito transmitir una idea de a lo que se está llegando. Sé que no soy orador de lujo y mis palabras escritas pueden llegar a aburrid así que solo los remito a ver el siguiente video.

¿A esto queremos llegar? Si esto hacen a tan corta edad, no quiero ni imaginar cuando lleguen a mayores de edad (y no dije adultos, porque esta palabra implica cierta madurez mental). Lo peor es la gente que los incita y les parece bueno.

Sobre esteroides, Hulks y otras hierbas

Recuerdo cuando estaba en la facultad de Ciencias de mi universidad. Junto con un compañero solíamos tener incesantes dos horas de entrenamiento en el gimnasio de la universidad. La razón por la cual acudíamos era debido al módico precio por ser alumnos: 12 soles mensuales. Por ese precio uno esperaría cualquier basura de ambiente … pero no, era bonito.

El gimnasio era un ambiente bastante bien cuidado, según me comentó la gente, que llevaba un poco más de tiempo allí, el ambiente había sido recién reacondicionado y adquirido nuevos equipos.

Los primeros días. Cómo olvidarlos. Aquellos donde piensas que puedes recuperar todo el tiempo perdido y las decenas de hamburguesas y alcohol que has tenido por mal, o bien, consumir. Aquel primer día donde recorres todo el gimnasio haciendo los ejercicios de todas las máquinas, sin seguir una rutina específica, haciendo tal vez mal la serie de ejercicios y marcando las clavijas de los seguros de las máquinas al mínimo … por si las moscas.

Es vergonzoso levantar o hacer los ejercicios con poco peso, pero créeme, es más vergonzoso aún que pongas un peso que no podrás cargar. Por suerte no me pasó, pero más de una vez Patrick, mi amigo compañero de facultad con el que asistía, me apoyaba y yo a él, cuando se trataba de aumentar un par más de discos a las pesas de la barra del press de pecho.

Cómo olvidar a aquellos fornidos tipos que hacían gala de su (consumo de esteroi.. cof cof, celos!) rutina constante y vida en el gimnasio, exhibiendo diminutos trajes o trajes bastante entallados, cargando pesos que a un iniciante amateur le resultarían sencillamente imposibles. Todo aquello rodeado en ambientes llenos de espejos.

Es peligroso no poder hacer las cosas correctas en el gimnasio, con todas esas miradas femeninas punzándote por ratos (porque tampoco es que el acoso de las féminas haya sido una cosa permanente en mi vida), encontrando un espacio para ganarse con flexiones correctamente ejecutadas o riéndose, a boca tapada, cuando hacíamos (no es bueno andar exluyéndose, ya algunas veces los hice) gestos de esfuerzo extremo al levantar míseros 20 kilos en bíceps.

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Me joden los bancos

Es que en realidad me joden de sobremanera, hoy después de tiempo fui nuevamente al banco y me encontré con algunos otros personajes, como también los tiene la playa, aquellos que, de una u otra manera, contribuyen a que intente mantenerme alejado de esos lugares.

Hoy me tocó ir nuevamente la banco (el lunes 5 de enero ya había ido, pero al BCP, debido a que tenía que aperturarme una cuenta para que allí depositen mis pagos de la ONP, donde me encuentro trabajando en el área de Sistemas), más específicamente al Scotia Bank.

Llego y me encuentro con el infaltable guachi sireador en la puerta, aquel personaje encargado de la seguridad del recinto, pero que su labor se encuentra básicamente centrada en ordenar la cola de entrada al mismo e intentar hacer uso de garbo peruano y callejero para seducir a cuanta chica, con pocos trapos encima, se le cruce.

Llegué a eso de las 9:45 am, dado que era (de hecho ya es domingo mientras escribo esto) sábado y debía llegar más o menos temprano puesto que las oficinas atienden solo hasta el mediodía (por lo general, en la mayoría de locales). A pesar que no era muy tarde ya habían unas 15 personas en la cola fuera del banco y unas 23 dentro del mismo.

En la cola al poco rato después de mi llegada, me sucedió una señora, bastante impaciente, exacto, no se confundieron, se trata de la clásica tía desesperada. Este personaje que suele tener indistintamente forma de hombre o de mujer (en algunos casos, de ambos … al mismo tiempo) se caracteriza por mirar su celular (no suelen llevar reloj) cada minuto y dar vueltas sobre su mismo lugar en la cola, sentarse en donde pueda y mirar delante suyo la cola a ver por qué no avanza. El hecho es que a pesar que dejaba solo un espacio de 60 centímetros entre la persona delante mío y yo, la señora no dejaba de decir: ‘joven avance’ … Evidentementer yo no soy de aguantar pulgas de manera que no me moví, que no joda, si quiere salir rápido que se levante más temprano (similar al letrerito de las unidades de transporte público, donde se lee un popular sticker ‘si salió tarde no es culpa del chofer’).

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Celebración de año nuevo 2009

O al menos eso es lo que cualquier persona con algo de dignidad y ánimos de divertirse (también amigos y dinero por supuesto, o amigos con dinero, da igual) aspira para las celebraciones de fin de año. Les comento que el año pasado no fue la excepción y anduve por alli en una fiestita (en realidad fue a una discoteca) que salió sin estar planeada.

Este año pensaba repetir el plato. Así es, me dije a mi mismo ‘sin planes hasta fin de año, de manera que me voy a lo que más diversión me lleve’. Considerando que tenía algo de dinero, esperaba disfrutarlo al máximo, pero no.

Confieso que me joden como no tienen idea las saliditas a la playa para año nuevo ¿por qué? La chuscada pues, todo el mundo se va a la playa ¿y? Pues la playa para comenzar no me gusta, segundo es que esas salidas son como los clásicos campamentos donde no faltan los alucinados que se alucinan que saben tocar guitarra, luego los borrachosos que la quieren hacer de chongueros e irse a nadar, las flacas que pierden la noción de si son o no vírgenes, etc.

En fin, creo que se entendió el punto: playitas de campamento NO. La otra alternativa es la familia, la cual queda descartada de plano ¿por qué? Ya me tuvieron en Navidad, tampoco hay que ser golosos, debo darles a otros también la oportunidad que disfruten de mi compañía (?).

No, sino que la familia … es la familia pues. Ya luego les diré por qué.

Resumiendo, al final por esperar ‘los planes al azar’ no salí a ningún lado, tenía por alli dos invitaciones con amigos de la uni pero a esos ya los había visto, y la otra invitación era con mis otros patas pero esos andan misios nomás.

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