Espectacular. Sencillamente genial y aún así me quedo corto. Así que diré: de putamadre ¬¬ se, ya me siento mejor. Es que el show que ofreció el día de ayer la banda británica integrada por los siempre controvertidos hermanos Gallager encendió en mi la chispa rockera que había dejado un poco a la luz de las velas.
Don’t look back in anger (al volver de un breve receso de menos de 2 minutos)
El día comenzaba conmigo en el trabajo, ya con mi entrada comprada con más de un mes de anticipación en Supersonic (una zona VIP, pero no ultra VIP), para luego de subir hasta el piso 15 revisaba mi móvil y veía las 3 llamadas perdidas de ‘mi compañero’ (no, no soy aprista, así nos llamamos): Rafael, seguro queriendo consultarme sobre cómo haríamos para el encuentro antes del concierto. Lo llamé un par de meses al número que figuraba en mi móvil pero nada, luego ya me devolvió la llamada.
Me sugirió encontrarnos en la mañana para hacer cola … wtf ¿en VIP? En fin, le dije que tenía que estar en el trabajo hasta las 3:30 y luego ya recién podría enrumbar a mi casa a bañarme y cambiarme para salir al concierto, y al final quedamos así, que lo llamaría al salir del trabajo. El hecho es que en realidadme quedé hasta las 4pm, hora en que me llamó nuevamente, le indiqué que estaría en mi casa bordeando las 4:30 y si le parecía bien si nos reuníamos a las 5 de la tarde, no tuvo problemas y fijamos el lugar y la hora en 15 minutos después.
Llegué a mi casa, prendí la PC, revisé algunas cosas me bañé, me cambié y salí al encuentro, siendo las 5:30. A las 5:35 llegué al punto de reunión algo cansado luego de la maratón realizada para no llegar muy retrasado. Rafael, al final luego de unos retrasos y llamadas al móvil de mi parte, se apareció 5:50. A esa hora salimos rumbo al Estadio Nacional.
A las 6:40 estábamos ya en la entrada del estadio. Luego de pasar por escuchar algunos gritos de un alterado señor revendedor de entradas que le mentaba la madre a diestra y siniestra a un miembro de seguridad del evento (que a mi parecer no le hacía nada porque era bastante mayor) y de pasar por los controles de seguridad que con las justas si nos tanteó los bolsillos a mi amigo y a mi. Creo que no teníamos cara de tan pirañas o algo, porque a los demás les hacían quitar las cosas de los bolsillos, vaciarlos y mostrar cada cosa. En fin, entramos al estadio.

