Tag Archives: Cosas que detesto

Cosas que detesto – Parte II

Aquí volviendo a escribir nuevamente después de mucho tiempo para comentar algunas cosas que, ahora ya años después, detesto. Hay novedades señores… muchas tal vez.

Detesto:

  • Que alguien use el término “payaso”, siquiera en broma, para referirse a mi. Tiene el mismo efecto que cuando llaman a Marty McFly “gallina”. Huevón tiene el mismo efecto.
  • Que en la zona sur de Lima la comida sea muchas veces mucho más cara, y que este precio no vaya en relación directamente proporcional a su calidad. Perú gastronómico… no jodan.
  • Ser endomorfo y tener una capacidad para asimilar grasas y carbohidratos mucho muy alta.
  • Ser demasiado inquieto y no poder estar haciendo lo mismo por mucho tiempo, lo cual lleva a frustrarme y aburrirme con facilidad… aunque es un plus a mi capacidad creativa.
  • Los comentarios desubicados de la gente y que no sean capaces de pedir disculpas. Yo muchas veces la jodo pero me disculpo.
  • Ser socialmente extraño y tener habilidades un poco limitadas en cuando a vinculaciones no profesionales. Síntesis: Dificultad para relacionarme en otro lado que no sean trabajo.
  • Que el tipo de cambio baje demasiado.
  • Que la gente a veces se llene la boca hablando de mi universidad y criticándolo solo porque -en varios casos, muchos- no tienen la capacidad siquiera para aprobar el examen de ingreso.
  • La patería, el servilismo, la lambizconería.
  • Los programas basura de la televisión.
  • Los políticos y sus sonrisas falsas.
  • La gente de mierda que vota por políticos por un sentimiento de conexión emocional, sin tener siquiera un argumento válido que apoye su posición. Deberían banearlos, el voto debería ser opcional.
  • Incompetentes que se crean más que uno.
  • Que Google del mal haya baneado mi blog y ya no perciba los muchísimo más grandes ingresos que percibía años antes.
  • Movistar.
  • Que las maestrías estén muy caras.
  • Que el gimnasio se llene demasiado.
  • Que hayan enclenques, o muy fitness, hijos de las remil put*s que ocupen varias máquinas al mismo tiempo solo poniendo su toalla. Es que ellos “están haciendo un circuito”. La verga su circuito, deja ocupar la puta máquina y lárgate a inyectarte anabólicos o algo.
  • Llenarme de suscripciones de pago: Platzi, Gold’s Gym, Netflix, El Comercio, Los Delfines, Spotify, Presenter Media, Swissôtel Lima, etc.
  • No poder correr :'(
  • Los asientos de los aviones comerciales que tienen poco espacio y parecen estar hechos para gente que mide 1.50 mts. Sí, “cabina económica” nomás, sabrán comprender.
  • La Banca Telefónica de los bancos. Siempre es insufrible tener que hacer un trámite, y más aún darse de baja en algún servicio contratado.
  • Los taxistas de Uber que quieren verle a uno la cara tomando las rutas más largas y demoradas para cobrarnos demás.
  • Tener una pésima memoria, sobre todo cuando tengo que estudiar.
  • No saber nadar :'(
  • Que la gente me juzgue del todo sin haberse dado el trabajo de conocerme por completo.
  • Las duchas que tardan demasiado en arrojar agua caliente. ¡Uno siempre lleva prisa!
  • Fumar.
  • Las reuniones que tardan demasiado y, peor aún, que generan poco valor.
  • Los pseudo-hipster poseros, sobre todo de la zona norte.

El detestado ganador:

  • La gente fijona, esa que no puede verte nada puesto encima sin ponerse a revisarte a detalle escaneándote para criticarte o -aún peor- inferir cosas de ti… sin conocerte.

Los sabelotodo del fútbol: Comentaristas deportivos

No soy de generalizar pero debo admitir que la gran mayoría de comentaristas deportivos me resultan, en lo personal, muy irritantes, casi comparables con el cómo resulto yo cuando tengo migraña. La verdad es que no los odio o me causan coraje, pero creo que muchos de ellos deberían reservarse sus comentarios para su casa o su barrio, pero no decirlos en la TV mientras algunos deseamos solo ver los partidos (en mi caso, extranjeros, porque la selección de Perú me suele causar más tristezas y frustraciones que alegrías).

En la fauna de los comentaristas deportivos existen variedad de personalidades, muchas de ellas se vuelven casi un estándar o modelo completo con sus estereotipos (y toda la venia, como diría el Gato con Botas). Tenemos, por ejemplo a los graciosos inoportunos. Estos señores son los que, en una especie de ataque de humor, comienzan a hacer sus bromas personales o que solo ellos entienden (porque la mayoría de los preámbulos se dan en backstage) para joderme la transmisión e impedirme disfrutar los pocos partidos que tengo oportunidad de ver. Gracias al reciente mundial pude disfrutar varios partidos buenos, aunque venidos a menos gracias a esta clase de comentaristas, en el canal 9.

Otro tipo de comentaristas son aquellos sabelotodo que se creen que saben toda la historia del fútbol y, cada vez que pueden, me enferman con sus comentarios sobre que ese mismo jugador X, del partido que están transmitiendo, es quien tuviera una relación amical con el jugador Y, pero que luego debido a un incidente con la prostituta Z se separaron y tienen una rivalidad que viene desde que militaban juntos en los clubes A, B, C, etc., en el año M, N, O, P, Q, etc. Solo quiero ver el partido, señores ¿me pueden hacer ese favor? Basta con tener que escuchar a las vuvuzelas sonar como para soportarlos a ustedes y sus comentarios molestos. Si quieren ver quién sabe más de historia de los jugadores, díganselas entre ustedes, dense una palmadita en la espalda y listo. Estrelñlita en la frente.

Más comentaristas. Desde luego. Tenemos también a mi grupo preferido: “Los científicos”. Son esos comentaristas que no sé por qué mierda, y disculpen que me ponga un tanto vulgar (intento evitarlo últimamente), hacen comentarios que me resultan irrelevantes sobre la técnica de la patada, o la volea del balón, y que al jugador en la cancha poco o nada le interesan. Estos comentaristas se reconocen por comentarios como “le pegó con la parte externa del pie izquierdo… a 3 cms de la canilla” o burradas similares. Incluso muchos de ellos se animan hasta a dar consejos: “Debió tirarse más a su mano izquierda porque inclinó el cuerpo hacia atrás y el balón salió desviado por encima del arco”. A ustedes: No jodan. Me importa un rábano si le pegan con la canilla, con la pierna, con la cara o hasta con la mano (¿alguien dijo Maradona?), pero lo que se quiere es ver un juego bonito y goles.

Otro grupo de comentaristas es el de La Liga de la Justicia. Normalmente este grupo de comentaristas deportivos se encuentra conformado por una especie de “élite” (o al menos eso quieren darnos a creer) de ex-jugadores que porque llegaron a jugar en un par de clubes extranjeros o llegaron a clasificar a un mundial (y que bien merecido tienen un reconocimiento) se creen con derecho a pasarse 2 horas en un programa solo haciendo una especie de “análisis del partido”, intentando examinar errores para corregirlos, hasta sugiriendo cambios o mejoras a los DT. Favor… si tanto desean dirigir, hagan como Chemo y, aunque haciendo el ridículo, dirijan un equipo de verdad y no se limiten a solo hablar creyendo que son dueños de la verdad.

Lo haría más extenso pero ya me cansé y el teclado me anda fallando por el protector nuevo que compré. De momento es todo para los amigos comentaristas deportivos.

Extracción de las muelas del juicio

Ya había oído distintas versiones sobre la extracción de muelas del juicio, sin embargo pensaba poder saltarme ese sufrimiento puesto que no era muy dado de ir por el dentista. Después de más de 10 años volví a los campos dentista, primero para compensar el daño de mis dientes hecho por las amalgamas puestas a petición de mi papá, lo cual se puede decir que no era muy estético… y más aún considerando que las tenía en casi 16 dientes xD.

No era muy dado de la limpieza bucal, la pereza por tener que cepillarme luego me hizo pagar las consecuencias tanto física como económicamente. Tampoco es que tuviera los dientes podridos o picados, pero los recambios me salieron bastante caros, aunque esta vez lo pagué yo y preferí ponerle resina.

Antes de los brackets ahora el paso a dar era el de la extracción de las muelas del juicio, llamadas por los dentistas: terceras molares, de modo que fui y ya. Teóricamente mi ortodoncista (es decir, el dentista que pone los brackets -correctores, fierros, etc.) me dijo que solo debían irse los de abajo, pero a la hora de la hora hoy (ya ayer en realidad) voy a mi cirujano dentista y me dice que lo ideal sería que se vayan también las muelas del juicio de arriba, para que así los pares de dientes no queden solos y se dañen las encías, bla bla…

Me emocioné y le dije que normal, luego de un rato reflexioné y se me hizo más que era por sacar plata pero ya estaba sobre el caballo, así que caballero nomás, a darle. (En la imagen que acompaña este post puse una placa de la posición de mis muelas del juicio, esa placa la encontré en internet pero es bastante similar a mi caso en las terceras molares inferiores).

Me preguntaron sobre las sesiones. Particularmente me considero bastante cobarde en torno a tener que ir varias veces a que me hagan cosas en la boca (los dentistas), así que prefiero todo de una vez, más aún cuando lo hacen con anestia, empero esta vez no podía saltarme este paso.

Llego a la clínica, con 10 minutos después de la hora de mi cita, total… siempre me hacen esperar, aunque esta vez me llamaron para decirme que el doctor ya estaba desde las 6pm, es decir, media hora antes de la hora pactada… igual fui pero tarde, que no jodan.

Después de una espera de 5 minutos me hacen pasar al consultorio. Me doy con la sorpresa que andan arreglando la lamparita esa de la camilla del dentista… pfff, al final me sacaron los dientes así nomás, con la luz del fluorescente… Dios mio!! Con lo que pagué U_U… en fin. Luego de hacer extensiva mi decisión casi suicida y masoquista de que prefiero que me extraigan las 4 muelas de una vez, proceden a ponerme la anestesia.

Qué horror (y disculpen si la frase sono mariconada)!!! Más hincones que la mierda. Realmente doloroso. Creo que me pincharon por lo menos unas 10 veces en total, varias por lado. El sentir la anestesia fluyendo por mi cara llegando a mi cuello me generaba un dolor indescriptible y me hizo recordar el por qué odio la anestesia (por eso cuando me hacen curaciones prefiero que lo hagan sin anestesia… así me curaron unos 16 dientes).

Sentía los tirones y prefería mantener los ojos cerrados a ver al dentista con sus pinzas extrayéndome las muelas, además que tampoco podía ver mucho desde mi posición pues me habían puesto una especie de pañuelo con un orificio en el medio con el espacio suficiente para que solo se vea mi boca, de modo que me tapaba los ojos y el mentón. Según dijo el dentista (luego de pasar alcohol por la zona aún visible de los alrededores de mis labios) era para esterilizar la zona… aunque a mi también me parece que era para no ver mi cara de sufrimiento y concentrarse solo en mi boca.

Así pasaron casi 2 horas, luego que el médico puteara a los encargados de arreglar la luz porque movían abruptamente la camilla… varias veces y hacer una cirugía así era peligroso, más para mi que para el cirujano creo yo. Con la cara bastante adormecida aún y sin poder hablar para nada, me sentía completamente ridículo con la boca llena de sangre y saliva que no podía pasar, más por el dolor de garganta que por las muelas en sí ¿Garganta? Así es, el estar con la boca abierta tanto tiempo duele… más aún con la anesteis que llegó hasta allí y los jirones de los que fueron objeto mi mandídula, implicando mentón, cuello, garganta… es decir…

Continue reading