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Taxi Perú Remisse: Mal servicio en mis experiencias

Por temas de seguridad muchas veces he optado por movilizarme en taxis pagados por estas empresas remisse de servicio contratado. En lugar de andar tomando cualquier taxi, prefiero pagar un par de soles más, por decirlo de alguna forma, en lugar de arriesgarme a que me roben o asalten, sobre todo en estas fechas cercanas a fin de Año y de Navidad.

Uno de los servicios que había venido usando es el de Taxi Perú Remisse, una empresa que me parecía seria y que había visto en algunos anuncios. La contraté un par de veces y me pareció responsable. Sin embargo, de a pocos, con el pasar de los meses, el servicio de Taxi Perú Remisse se fue haciendo cada vez peor.

Primera mala experiencia

28 de Julio de 2013. Fiestas Patrias en Perú. Promediando las 10:17 pm realicé la llamada a Taxi Perú Remisse para un servicio de taxi desde San Martín de Porres hasta Chorrillos, servicio ya contratado antes con ellos mismos. Programaron el servicio para 10:45 pm.

Dieron las 11:44 pm y recibí una llamada del Call Center (994-017-227) donde un joven identificado con nombre Diego Canales me indicó: “La unidad demorará un poco más”. Si bien no se disculpó, lo hizo cuando al menos le dije que me esperaba eso. Reprogramó el servicio para las 11:30, casi una hora después. Así que seguí esperando.

A las 11:40 pm, 10 minutos después de la hora en que supuestamente llegaría la unidad, llamaron a la puerta preguntando por mi nombre. Era la unidad de taxi. Salí, y el chofer ya regresaba a su asiento. ¿Saludar? Para nada. ¿Abrirte la puerta? Uhmmmm, no. ¿Disculpas por la tardanza? Pues tampoco, sin explicaciones solo se limitó a decir: tengo entendido que ya lo llamaron indicando que llegaría tarde.

Modales muy pobres, y esperaría que evalúen a la gente que se encarga de hacer el servicio de taxi, para que entiendan que no trasladan paquetes sino personas, que exigimos algo de respeto.

Llamé de nuevo al servicio para quejarme o solicitar que me indiquen con quién hablar pero el joven del Call Center me indicó que allí solo se realizaban las programaciones del servicio, nada más. Busqué en toda su página web el libro de reclamaciones. No tuve éxito. Así que ya cansado, pero aún decepcionado, envié como catarsis un mail con el reclamo, el mismo que jamás respondieron, a los correos info[@]taxiperuremisse.com, mlara[@]taxiperuremisse.com, evillar[@]taxiperuremisse.com, reservas[@]taxiperuremisse.com. Brillaron por su ausencia.

El servicio fue malo pero una mala experiencia la tiene cualquiera. No pensé que podría ser peor.

Segunda mala experiencia

24 de Octubre de 2013. El chofer que se encarga de movilizarme se había ido de viaje, así que decidí optar por uno de estos servicios. Eran alrededor de las 2:30 am. Era tarde así que decidí ser bastante claro en mi mensaje porque entiendo que algunos responsables del Call Center pueden estar con sueño.

Era imperativo que el servicio no sufra retrasos dado que se trataba de una terapia de rehabilitación que ando siguiendo y dos faltas o tardanzas me significaban la cancelación del mismo. Por eso decidí llamarlos. El servicio: De San Martín de Porres al Centro de Lima (Clínica Internacional). El monto indicado por la señorita: S/. 15 (quince nuevos soles, ojo aquí).

La señorita del Call Center de Taxi Perú Remisse me indicó que verificaría la disponibilidad de unidades para las 7:20 am, hora que había solicitado para el servicio. Diez minutos después, según lo acordado, recibí la llamada de la señorita indicándome que habían unidades disponibles y que la unidad llegaría 10 minutos antes, por lo que me pedían no tardar si la unidad llegaba rápido, para no demorarles otros servicios programados (ok…).

A las 6:50 am recibo la llamada de una señorita indicándome que la unidad de Taxi Perú Remisse ya se encontraba llegando. 7:00 am recibo otra llamada de la misma señorita diciéndome que la unidad se encuentra afuera esperando. Me apresuré (porque aún así estaba muy antes de lo previsto, pero quise ganar tiempo).

Cuando ya estoy bajando para salir por la puerta, recibo dos llamadas en simultáneo, y decido contestar la última en timbrar (error), pensando que se tratarían de llamadas del chofer y de la chica del Call Center. Al parecer eran de la primera chica del Call Center y de otra encargada (tal vez su supervisora o coordinadora de alguna clase).

Textualmente me dijeron tras preguntar por mi nombre, algo como esto: El monto que le han indicado está mal. Le han dicho S/. 15 pero ESA no es la tarifa. (léase con voz moderamente elevada, algo alterada y nerviosa, tal vez luego de una llamada de atención, era otra chica distinta a la voz amable del Call Center). Indiqué: Buenos días ¿está molesta? ya estaba a punto de subir a la unidad, y yo no tengo la culpa ni por qué afectarme por sus descoordinaciones internas, así que no necesita alterarse. A continuación la respuesta bastante inesperada fue: ¿VA A CONTRATAR EL SERVICIO? Porque no voy a traer una unidad desde la avenida X solo por 15 soles. Le consulté: “¿Cuál es la tarifa final entonces?“. Me respondieron aún con voz alterada (y evidentemente apurada): “25 NUEVOS SOLES“. Si bien está igual elevada y no tenía margen de negociación hubiera podido pagar el servicio por lo apurado que estaba (en mente estaban mis terapias, la hora y el tráfico). Sin embargo respondí: “No, gracias“. Lo siguiente fue que me tiraron el teléfono. El taxi arrancó rápidamente segundos más tarde.

Por suerte había otro servicio de taxi disponible con una aplicación móvil que me ofreció llevarme luego de llamarlo, llegaron bastante pronto y con un servicio que me costó 20 nuevos soles.

Tercera mala experiencia

Aunque esta no fue una mala experiencia directamente con el servicio de transporte, sino con el servicio al cliente, fue tan pésima experiencia que me he prometido a mi mismo no volver a contratar el servicio de esta empresa, que por suerte ya vengo solventando con otro par de opciones de empresas que van dando la talla.

Esta mala experiencia se dio cuando envié un correo a las direcciones que figuran en la página de Taxi Perú Remisse solicitando algún formato digital o el lugar donde podría encontrar el libro de reclamaciones, Indecopi indicó que igual deberían tener uno. Tras varios correos de idas y vueltas, donde solo se limitaban a solicitarme mi código de cliente, finalmente me mandaron a volar.

Hasta ese momento no entendía de qué se trataba, a qué código se referían, dado que cuando contrato el servicio solo me identifican por mi número de teléfono y más nada. Más tarde pasé a entender que el código al que se referían era solo para clientes corporativos. Por lo que infiero: Clientes particulares no son clientes. Y con este correo saquen sus propias conclusiones:

 

Si van a contratar este servicio de Taxi Perú Remisse piénsenlo dos veces. Yo ya haré mi queja formal a INDECOPI porque me parece un abuso que se les ocurra tratar a la gente como si fuera cualquier cosa, y encima sin libro de reclamaciones.

Se acabó la UNI

Creo que hoy recién podría escribir este artículo. Aunque mis clases de último ciclo acabaron hace más de 1 mes, la realidad es que recién ahora podría decir que se acabó la UNI. Hoy, 11 de septiembre del 2010, es mi ceremonia de graduación. Es curioso que se haya elegido es fecha ya que coincide con la conmemoración americana de la tragedia del 11 de septiembre por el ataque a las torres gemelas. En fin, la fecha está dada y ya todo está dispuesto.

Son casi las 2 am y no tengo sueño, aunque al menos me resulta positivo porque con tan solo horas me encuentro más o menos animado por mi ceremonia y es algo inusual ya que hasta hace unas horas me encontraba bastante indispuesto. Será que me he comprado una nueva corbata o que he podido comprobar que no estaba tan obeso como pensaba. Será el sereno (como dirían mis amigos mexicanos) pero al menos ya siento algo de ambiente de graduación, quiero disfrutar esa ceremonia ya que, después de todo, es una fiesta.

Me alegra saber que me podré graduar con varias de mis muy cercanas amigas, muchas de ellas maestras -como les suelo decir- por haberme soportado todo este tiempo. La universidad ha sido una etapa bastante amable, curiosa, estresante, gratificante, llena de anécdotas. He conocido a muchas excelentes personas y a otras con las que no me he llevado tan bien al inicio pero luego siempre intento conocerlas a fondo, ya que por allí leí que si no nos cae una persona es que a veces no la conocemos lo suficiente como para descubrir su lado bueno.

Son innumerables las amanecidas que me di “gracias” a trabajos de la universidad, “gracias” al tener que estudiar para mis exámenes parciales y finales, entregas de monografías y avances, exposiciones, controles de lectura y demás, aunque también debo reconocer que el esfuerzo fue mucho más arduo al inicio, cuando estaba en la facultad de Ciencias y el ritmo y complejidad de las pruebas y trabajos era casi inhumano, pero qué se le hace pues “somos de la UNI” (o no solo eso, sino Ingenieros de la UNI).

Cuántas veces mi casa fue punto de reunión, muchas veces por mi sentido de pereza y el hecho de saber que tendría que alistarme e ir a la universidad o a la casa de quién sabe qué amigo a hacer algún trabajo. Recuerdo que con mi amiga equis de y Verito, e incluso con la shinita, las reuniones de trabajo se tornaban un hueving completo, o al menos mucho de eso. Solo como ejemplo tenemos el trabajo de LPOO con Acosta en 4to ciclo donde con dos semanas de antelación nos reunimos a hacer el trabajo y, al final, terminamos el mismo día de la presentación haciéndolo de amanecida (programación, diapositivas y documento en Word). Cómo olvidar la temática de los famosos servlets 😀

Ya así hemos ido avanzando, he ido cambiando también físicamente, quedándome calvo de a pocos (y pensar que usaba el cabello muy largo a unos 15 cms del cuello en la espalda, hasta lo usaba amarrado), aunque aún sin hoyos de calvicie qué disimular, he ido engordando (gracias a mi vida sedentaria y mi poco interés por darle uso a mi maquinaria de gimnasio que tengo a solo dos metros de mi, en mi propio cuarto) y sufriendo de migrañas casi a diario. Aún así lo he disfrutado, y mucho, pero supongo que no todos. Mis migrañas joden la vida a muchas de mis amigas. Así es que todo ha ido tornándose cambiante, y hasta sistémico le podríamos decir.

La UNI me ha cambiado la vida, agradezco a mi papá por haberme influenciado a que vaya a esa universidad que, con todo y sus problemas (de diversa índole), ha sido más que una casa, más que un hogar. Allí me he enfermado, me he curado, he aprobado y reprobado (por suerte casi ninguna vez), he criticado al sistema (con todo y marchas, con todo y lacrimógenas) y me he valido de él (me he aprovechado del comedor, del servicio médico, etc.), he estudiado y vagado (he incluso timbeado), he hecho críticas a profesores en plena clase y me he sometido a su profundo escrutinio, he disfrutado y bailado (en la fiesta de la semana FIIS), he incluso participado en eventos deportivos (el DotA cuenta como un deporte… videojuego, digo, es un juego por lo menos) y culturales (conferencias sobre todo).

La UNI lo ha sido y lo es aún todo. Esta universidad se queda en mi corazón y la ceremonia de graduación, aún con el que considero -cada vez menos- ridículo birrete y toga, será una manera de plasmar todo ese sentimiento en mi corazón y mi mente. No, no es que me ponga cursi, sino un tanto nostálgico. Gracias por todo alma máter. Gracias por todo, Universidad Nacional de Ingeniería.

A veces es bueno saber decir que NO

Ese día fui como todos los sábados de las 2 semanas anteriores a un curso que se había organizado en mi universidad. A diferencia de los veranos anteriores esta vez decidí inscribirme a sugerencia de algunos amigos y es que quería tener alguna actividad académica asociada que realizar, puesto que no mematriculé en ningún curso de mi carrera (como todos los veranos desde que ingresé) porque los profesores asignados no me convencían (en calidad) para nada.

El asunto es que la semana anterior a ese sábado (de la semana pasada) el profesor del curso taller, al cual llamaré profesor Dorian, nos había informado que la iniciativa final de nuestro pequeño cursito taller había llegado a oídos de entes universitarios de “arriba” y habían decidido que nos brindarían toda la información necesaria para poder lograr nuestro cometido que involucraría una mejora para toda la universidad.

Así fue que todos los 11 grupos se encontraban bastante emocionados con lo que podría venir y el qué cosas podríamos aprender. Sin embargo ese sábado último nos comentó que el asunto se había puesto más interesante y en lugar de durar unas 3 semanas luego de finalizado el taller (tiempo de preparación para la exposición final), éste se podría prolongar (por lo menos) un par de meses más, puesto que ahora había de por medio un concurso.

Concurso, competencia, reconocimiento. El profesor Dorian, que es un profesional que maneja mucho del tema que nos enseñaba, nos explicó, mientras nos comentaba la nueva situación, que el concurso se daría gracias a la colaboración de la oficina de Calidad Universitaria. El premio… como no podía ser de otra manera a la gente siempre le gusta ganar… ganar algo, pero ganar. El premio no podría encontrarse fuera de las preguntas de ley por parte de los alumnos.

El premio consistía (consiste, puesto que aún no ha variado y probablemente se dé ese o se engrose) en 2 PREMIOS. Así es, dos premios que serían entregados a UN solo ganador de los 11 grupos concursantes. El primer premio consiste en la OPORTUNIDAD de realizar prácticas en una empresa (X). Es decir, ese premio era tan interesante como jugar buscaminas en una intel 386, a menos que se trate de una empresa transnacional tipo Microsoft o ¿por qué no? Google.

El segundo premio consiste en salir en la radio. Omfg!!! Hacerse famoso. Bueno, tal vez podrías hacerte famoso si te entrevistan en CPN o RPP pero la radio en la cual tendrías la oportunidad de salir era “Radio Miraflores” y en la del programa del “Colegio de Ingenieros del Perú”. Creo que prefiero “La Hora del Lonchecito” pero de todas maneras es un premio a tener en cuenta porque la gente que las escucha (sobre todo la de los ingenieros) podía encontrarse interesada y funcionar como salida para que otras radios más reconocidas llamen al equipo ganador.

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Un día para olvidar

Me levanto, ya son casi las 8 am, me alisto tan rápido como puedo, me aseo y me cambio, ya no me da el tiempo para tomar desayuno. Voy a la cocina y tomo un vaso de avena. Salgo al paradero con aputo para tomar mi carro, no espero mucho y subo en uno bastante veloz. A pesar de parecer un día algo agitado, el comienzo no va mal. Logro llegar a tiempo a mi clase de inglés.

Salgo de mi clase, luego de un error en un listening. Andaba algo estresado pues al parecer mis ingresos obtenidos en estos últimos meses deben ser consignados y menguados por probables pagos de impuestos de determinado tipo. Eso me deprime pero no es para tanto, total, así es la vida, así se mueve el mundo.

En casa de nuevo, prendo la máquina. La laptop demora un rato en cargar, inicio sesión y en un momento me encuentro de nuevo revisando noticias de foros y demás. Mi servicio de correo me informa que tengo un nuevo mensaje, reviso y se trata de un pago a mi cuenta virtual por concepto de publicidad. Ingreso a verificar mi estado de cuenta mientras me alegro porque ya se con la cercanía del fin de mes, se vienen unos pagos que hacer en internet.

Ingreso y es grande mi sorpresa cuando me encuentro con un mensaje de revisión de cuenta por parte del soporte del sitio: Mi cuenta ha sido sometida a observación. Intento omitir los detalles del mensaje pero guardo una captura de pantalla (just in case). Accedo a mi cuenta y logro comprobar la gravedad de la situación: Mis ingresos, aunque ínfimos, deben ser también verificados virtualmente por el proveedor de ese servicio. Por desgracia, mi cuenta se encuentra registrada a nombre de otro país debido a las limitaciones que ofrece el mio (no poder recibir dinero de transferencias de ese servicio).

Las observaciones pueden ser levantadas si soy capaz de brindarle ciertos documentos, los cuales no tengo. La frustración me invade, mi último pago había logrado saturar el tope de las transferencias máximas anuales en el llamado servicio. Se me hace tarde para ir a mi dentista, intento hacer caso omiso a esa nueva altera en torno a monitoreo de ingresos. Ahora sucede que debo rendir cuentas a dos entes.

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Fútbol peruano, crítica destructiva

No pues… ahora sale medio mundo a decir que se quieren empadronar las barras bravas, que se quiere mejorar el sistema futbolístico, que el Perú y el fútbol van a salir adelante. Por favor, soy hincha de algún equipo de este país pero tampoco me vengan con huevada y media, el Perú en fútbol nunca ha sido sinónimo de gloria. Tampoco me vengan con que México 70 y la mierda, porque ni así hemos ganado un mundial.

Siempre nos contentamos con la mediocridad de decir que “hemos ido a un mundial”, pero señores hay muchos países que han ido a un mundial. Personalmente considero que el hecho de participar en algo y no ganarlo y querer alegrarse de ello denota eso mismo: Mediocridad. Podrían criticarme diciendo que qué he hecho yo por mejorarlo, particularmente les responderé: Nada y tampoco me encuentro interesado en apoyarlo de ninguna manera.

También algunos salen con críticas de que hay que apoyar al deporte y esas mariconadas fundamentalistas en pos de un pseudo-apoyo a los valores juveniles pero … ¿a qué clase de valores se refieren? Habiendo tantos jóvenes prometedores en otras disciplinas como Karate con Jesús Tapia, Kung Fu, atletismo, ajedrez, voley, etc. Aunque bueno, el ahuevado campeón de ajedrez terminó perdiendo la cabeza por una garota tarrona.

¿Es que estamos destinados a fracasar? Yo creo que no, no en otras disciplinas distintas del fútbol. Al menos en el fútbol masculino somos poco menos que cualquier huevada. Es que realmente las mujeres son quienes nos andan dando más glorias, sino pregúntele a la pesista piurana campeona en Los Juegos Bolivarianos o si ya se ponen más marketeros: A Sofía Mulanovich o a la que ahora todo el mundo dice “la campeona” de los puños: Kina Malpartida.

Es que es increíble que incluso hayan querido hacerle problemas a la pobre de Kina porque no peleó representando al Perú. ¿Qué carajos? Si aqui nadie daba un céntimo por esa señorita, ahora medio mundo intenta colgarse del carro, incluido el presidente, diciendo que es un ejemplo para el deporte. Digo yo ¿un ejemplo de la situación tan mala por la que atraviesa nuestro deporte? Porque eso es lo que veo, el ejemplo se repite siempre: Un deportista debe andar entrenando en lugares que parecen hacinaderos de prostitutas sin implementos deportivos, durmiendo en catres que son más forro que colchón, sin recursos financieros y así… aún así esos mismos deportistas, que tienen siempre que andar pidiendo colaboración para juntar dinero para ir a representarnos, son los que más medallas nos traen. Allí hasta nuestros representantes de Olimpiadas Especiales ganan.

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De vuelta a la vida parasitaria

Este mes de julio me encuentro ya libre de las labores … laborales (?), esto es, ya no me encuentro trabajando. Debo admitir que este retorno a mi vida parasitaria tiene más un sentido de descanso pero al mismo tiempo de priorizaciones y es que el tener que rendir mis 9 exámenes finales, de 10 cursos que ando llevando, estando en el trabajo que era algo no muy sensato del todo.

All Bundy

El retorno a un centro trabajo fue una experiencia bastante grata, aunque reconozco que sigo teniendo problemas con los principios de autoridad, el hecho de saber que tengo que obedecer las órdenes de alguien, que es obviamente mi superior o jefe, por más buena gente que sea, se me hace bastante difícil. Por suerte mi ex-jefe fue una persona con un carácter bastante fuerte pero que en cada felicitación que me daba me hacía sentir que era importante en donde me encontraba y no una simple pieza más de un rompecabezas laboral o en una lista de nómina para practicantes con un sueldo bastante triste (como comprenderán … organismos estatales).

Aún recuerdo el primer día cuando yo, todo entusiasta, creé un modelo de ejecución de un proceso en batch para la actualización de unos cálculos en la base de datos usada de manera permanente (traducción: unos dibujitos donde se veía un flujo de datos, sumas, restas, nada del otro mundo si es que lo llegas a entender … salve Tino). Tal vez no era consciente de la autoridad que se debe tener allí para crear modelos de esa categoría o el hecho de saber que mi modelo jamás sería implementando, tratándose de mi como un simple practicante, ni siquiera contratado, y menos con un título de ingeniero, pero bueh … es el espíritu de la UNI xD.

Mis primeros días fueron bastante aburridos, realizando tareas que consideraba subestimantes como consultitas a base de datos, aunque luego ya se pusieron a consultas bastante complejas, pero que no pasaban de ser eso. Me aburría tanto que, sumándole a que no tenía acceso a internet, me entretenía enviándome sms’s recíprocos con la chica a la que llamo enamorada (a ver si ella refuerza ese concepto o soy solo yo u_u), llegando a ser bastante evidente … al límite que mi jefa, sep la superior de mi jefe, llegó a intervenirme para cuestionarme sobre en qué se basaban mis labores y yo … todo obediente, se los dije: “Hice lo que me pidieron y ya está, pregunté que si había algo más y aún me encuentro esperando.” (Y sí, es que mi jefe era una persona bastante ocupada). La jefa solo atinó a decirme que ella formaría parte de un nuevo proyecto en el que me habían incluído y del cual formaría parte activamente.

Desde ese día ya las cosas tuvieron un poco más de nivel y, por ende, respeto a mi persona. Al final con esta jefa, bastante joven y con vestidos y un cuerpo bastante fashion, llegué a llevarme bastante bien, aunque no por eso evitaba siempre saludar al llegar al trabajo (por mis constantes tardanzas) y despedirme cuando me iba (por mis escapadas a veces y porque otras veces ya me tenían largo rato allí con labor tras labor, comprometiendo mi horario de clases en la facultad).

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Sobre esteroides, Hulks y otras hierbas

Recuerdo cuando estaba en la facultad de Ciencias de mi universidad. Junto con un compañero solíamos tener incesantes dos horas de entrenamiento en el gimnasio de la universidad. La razón por la cual acudíamos era debido al módico precio por ser alumnos: 12 soles mensuales. Por ese precio uno esperaría cualquier basura de ambiente … pero no, era bonito.

El gimnasio era un ambiente bastante bien cuidado, según me comentó la gente, que llevaba un poco más de tiempo allí, el ambiente había sido recién reacondicionado y adquirido nuevos equipos.

Los primeros días. Cómo olvidarlos. Aquellos donde piensas que puedes recuperar todo el tiempo perdido y las decenas de hamburguesas y alcohol que has tenido por mal, o bien, consumir. Aquel primer día donde recorres todo el gimnasio haciendo los ejercicios de todas las máquinas, sin seguir una rutina específica, haciendo tal vez mal la serie de ejercicios y marcando las clavijas de los seguros de las máquinas al mínimo … por si las moscas.

Es vergonzoso levantar o hacer los ejercicios con poco peso, pero créeme, es más vergonzoso aún que pongas un peso que no podrás cargar. Por suerte no me pasó, pero más de una vez Patrick, mi amigo compañero de facultad con el que asistía, me apoyaba y yo a él, cuando se trataba de aumentar un par más de discos a las pesas de la barra del press de pecho.

Cómo olvidar a aquellos fornidos tipos que hacían gala de su (consumo de esteroi.. cof cof, celos!) rutina constante y vida en el gimnasio, exhibiendo diminutos trajes o trajes bastante entallados, cargando pesos que a un iniciante amateur le resultarían sencillamente imposibles. Todo aquello rodeado en ambientes llenos de espejos.

Es peligroso no poder hacer las cosas correctas en el gimnasio, con todas esas miradas femeninas punzándote por ratos (porque tampoco es que el acoso de las féminas haya sido una cosa permanente en mi vida), encontrando un espacio para ganarse con flexiones correctamente ejecutadas o riéndose, a boca tapada, cuando hacíamos (no es bueno andar exluyéndose, ya algunas veces los hice) gestos de esfuerzo extremo al levantar míseros 20 kilos en bíceps.

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Hay algunos días …

Suena mi alarma del móvil, me despierto, veo la hora, 7:30 am, ‘aún tengo tiempo’ me digo a mi mismo mientras intento pestañear nuevamente y suena mi otra alarma programada, 7:45, me siento sobre mi cama, apoyado en la pared sobre una almohada. Me quedo en un estado zombie hasta que dan las 8 am … es momento de alistarse.

Se me hace tarde, igual logro reponerme a recuperar el tiempo, tomo mi desayuno a la volada. ‘-¿Piensas ir con esa camisa tan ajada?’, ‘Maldita sea’ pienso, ‘ creo que deberé volver a planchar las camisas cuando lave algunas partes que no quedaron muy limpias tras mi lavada manual y lavadora’. Me quito la camisa, la plancho, 7:28, ‘aún hay tiempo’. Una última lavada de cara antes de salir y … ‘me debí rasurar este fin de semana, no puedo salir así, es demasiado’.

Me pongo la camisa mientras intento rasurarme con una máquina que al parecer ya ha sido usada por mi papá … Arwww, me arranca parte de la cara en cada intento de quitar el rastro de mi no muy tupida (pero gruesa) barba. 7:35 … ‘Fuck! Ya llegué tarde al trabajo’.

‘Que no me jodan’ pienso ‘siempre llego temprano, además hay tolerancia de 15 minutos’. (‘Tú siempre debes llegar puntual, la tolerancia es para los tardones o solo para ser usada en casos excepcionales’, pienso en mi mamá). Salgo a la avenida, cruzo corriendo la pista, aún hay un carro por salir, está casi lleno, de seguro me llevará rápido … hay una esperanza.

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Me joden los bancos

Es que en realidad me joden de sobremanera, hoy después de tiempo fui nuevamente al banco y me encontré con algunos otros personajes, como también los tiene la playa, aquellos que, de una u otra manera, contribuyen a que intente mantenerme alejado de esos lugares.

Hoy me tocó ir nuevamente la banco (el lunes 5 de enero ya había ido, pero al BCP, debido a que tenía que aperturarme una cuenta para que allí depositen mis pagos de la ONP, donde me encuentro trabajando en el área de Sistemas), más específicamente al Scotia Bank.

Llego y me encuentro con el infaltable guachi sireador en la puerta, aquel personaje encargado de la seguridad del recinto, pero que su labor se encuentra básicamente centrada en ordenar la cola de entrada al mismo e intentar hacer uso de garbo peruano y callejero para seducir a cuanta chica, con pocos trapos encima, se le cruce.

Llegué a eso de las 9:45 am, dado que era (de hecho ya es domingo mientras escribo esto) sábado y debía llegar más o menos temprano puesto que las oficinas atienden solo hasta el mediodía (por lo general, en la mayoría de locales). A pesar que no era muy tarde ya habían unas 15 personas en la cola fuera del banco y unas 23 dentro del mismo.

En la cola al poco rato después de mi llegada, me sucedió una señora, bastante impaciente, exacto, no se confundieron, se trata de la clásica tía desesperada. Este personaje que suele tener indistintamente forma de hombre o de mujer (en algunos casos, de ambos … al mismo tiempo) se caracteriza por mirar su celular (no suelen llevar reloj) cada minuto y dar vueltas sobre su mismo lugar en la cola, sentarse en donde pueda y mirar delante suyo la cola a ver por qué no avanza. El hecho es que a pesar que dejaba solo un espacio de 60 centímetros entre la persona delante mío y yo, la señora no dejaba de decir: ‘joven avance’ … Evidentementer yo no soy de aguantar pulgas de manera que no me moví, que no joda, si quiere salir rápido que se levante más temprano (similar al letrerito de las unidades de transporte público, donde se lee un popular sticker ‘si salió tarde no es culpa del chofer’).

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Todo depende de Ti … no

Cuando me dijeron por primera vez que el llevar con el Ingeniero Tino el curso de Base de Datos no sería fácil pero aprendería mucho, me lo tomé no tan a lo serio. Siempre me he caracterizado por aprobar cursos (a menos que esté realmente vago) estudiando un poco y cumpliendo con mis trabajos. Esta vez me encuentro (después de tiempo) al borde de un jalado.

Se trata de una materia bastante interesante, pero por demás compleja, básicamente se centra en la organización de una estructura lógica y física de una base de datos (una especie de tablas de información). El curso es muy muy entretenido y el docente que tengo como guía es bastante reconocido, con una amplia experiencia y muy respetado.

Este personaje es el llamado Ingeniero Tino, un profesor con estudios de maestría (varias, de doctorados no sé) conocido ya por dictar otra materia, anterior al curso en cuestión, llamada Modelamiento de Datos.

En este curso, al igual que en el otro, tiene una hora en el cual la gente siente su corazón latir más rápido, es la llamada hora de la muerte súbita. En esta hora, de las 3 que dicta (son 4 pero llega 1 hora tarde debido al trabajo, aunque la aprovecha mucho mejor que otros), realiza una serie de preguntas de la sesión anterior y pide ejemplos de aplicaciones al mundo real, a los problemas de una empresa u organización.

El premio de responder correctamente es quedarte a escuchar la clase, creo que eso hace evidente el ‘castigo’ (o premio en segundo grado): irte a tu casa temprano.

Intentaba mantenerme calmado ante sus preguntas, respondiendo de la mejor manera, empero esa risita cachacienta con cara de ‘ya fuiste’ te hace dudar de lo que tienes planeado decir. Aqui no puedes tener oportunidad de decir: no sé o no me acuerdo. Eso, aparte de costarte la expulsión de la clase, te costaría que el profesor ‘te marcara’ como una persona relajada, irresponsable y … candidato a jalar el curso.

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