Recuerdo cuando estaba en la facultad de Ciencias de mi universidad. Junto con un compañero solíamos tener incesantes dos horas de entrenamiento en el gimnasio de la universidad. La razón por la cual acudíamos era debido al módico precio por ser alumnos: 12 soles mensuales. Por ese precio uno esperaría cualquier basura de ambiente … pero no, era bonito.

El gimnasio era un ambiente bastante bien cuidado, según me comentó la gente, que llevaba un poco más de tiempo allí, el ambiente había sido recién reacondicionado y adquirido nuevos equipos.
Los primeros días. Cómo olvidarlos. Aquellos donde piensas que puedes recuperar todo el tiempo perdido y las decenas de hamburguesas y alcohol que has tenido por mal, o bien, consumir. Aquel primer día donde recorres todo el gimnasio haciendo los ejercicios de todas las máquinas, sin seguir una rutina específica, haciendo tal vez mal la serie de ejercicios y marcando las clavijas de los seguros de las máquinas al mínimo … por si las moscas.
Es vergonzoso levantar o hacer los ejercicios con poco peso, pero créeme, es más vergonzoso aún que pongas un peso que no podrás cargar. Por suerte no me pasó, pero más de una vez Patrick, mi amigo compañero de facultad con el que asistía, me apoyaba y yo a él, cuando se trataba de aumentar un par más de discos a las pesas de la barra del press de pecho.
Cómo olvidar a aquellos fornidos tipos que hacían gala de su (consumo de esteroi.. cof cof, celos!) rutina constante y vida en el gimnasio, exhibiendo diminutos trajes o trajes bastante entallados, cargando pesos que a un iniciante amateur le resultarían sencillamente imposibles. Todo aquello rodeado en ambientes llenos de espejos.
Es peligroso no poder hacer las cosas correctas en el gimnasio, con todas esas miradas femeninas punzándote por ratos (porque tampoco es que el acoso de las féminas haya sido una cosa permanente en mi vida), encontrando un espacio para ganarse con flexiones correctamente ejecutadas o riéndose, a boca tapada, cuando hacíamos (no es bueno andar exluyéndose, ya algunas veces los hice) gestos de esfuerzo extremo al levantar míseros 20 kilos en bíceps.


