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Línea VI

Sinérgicamente incorrecto. Invalorado pero justo. El partir que se encuentra tras esa puerta huye adornando con una lágrima el pórtico que no me atrevo a cruzar y solo camino a paso lento hacia él, deseando que una lluvia de argumentos me alcance antes de llegar. El tiempo no es más mi aliado y, de espaldas a mi, se niega a repetir errores sin solución.

No me quedan ojos parar mirar hacia atrás, donde la eternidad sigue fluyendo infinita, ajena a mi pesar, ajena a mi vano argumento de compartir con la rosa un nuevo pétalo oscuro, rojo, sangriento, pero radiante. Debí pedir perdón antes de atreverme a mirarte quitándome el velo de la injusta parcialidad sentimental e incongruente.

Sinérgicamente inexistente. La unidad separada en dos ramas subiendo al tiempo que se despiden, en el sol, radiantes y luminosos, como gotas alimentando inversamente el tallo que alimentó en tiempos lejanos las luces de una sonrisa, de una mirada, de una caricia. Injusta, todo está mejor. Injusta, carente de voluntad. Todo sale a veces mal.

1+1 = 1

Los sabelotodo del fútbol: Comentaristas deportivos

No soy de generalizar pero debo admitir que la gran mayoría de comentaristas deportivos me resultan, en lo personal, muy irritantes, casi comparables con el cómo resulto yo cuando tengo migraña. La verdad es que no los odio o me causan coraje, pero creo que muchos de ellos deberían reservarse sus comentarios para su casa o su barrio, pero no decirlos en la TV mientras algunos deseamos solo ver los partidos (en mi caso, extranjeros, porque la selección de Perú me suele causar más tristezas y frustraciones que alegrías).

En la fauna de los comentaristas deportivos existen variedad de personalidades, muchas de ellas se vuelven casi un estándar o modelo completo con sus estereotipos (y toda la venia, como diría el Gato con Botas). Tenemos, por ejemplo a los graciosos inoportunos. Estos señores son los que, en una especie de ataque de humor, comienzan a hacer sus bromas personales o que solo ellos entienden (porque la mayoría de los preámbulos se dan en backstage) para joderme la transmisión e impedirme disfrutar los pocos partidos que tengo oportunidad de ver. Gracias al reciente mundial pude disfrutar varios partidos buenos, aunque venidos a menos gracias a esta clase de comentaristas, en el canal 9.

Otro tipo de comentaristas son aquellos sabelotodo que se creen que saben toda la historia del fútbol y, cada vez que pueden, me enferman con sus comentarios sobre que ese mismo jugador X, del partido que están transmitiendo, es quien tuviera una relación amical con el jugador Y, pero que luego debido a un incidente con la prostituta Z se separaron y tienen una rivalidad que viene desde que militaban juntos en los clubes A, B, C, etc., en el año M, N, O, P, Q, etc. Solo quiero ver el partido, señores ¿me pueden hacer ese favor? Basta con tener que escuchar a las vuvuzelas sonar como para soportarlos a ustedes y sus comentarios molestos. Si quieren ver quién sabe más de historia de los jugadores, díganselas entre ustedes, dense una palmadita en la espalda y listo. Estrelñlita en la frente.

Más comentaristas. Desde luego. Tenemos también a mi grupo preferido: “Los científicos”. Son esos comentaristas que no sé por qué mierda, y disculpen que me ponga un tanto vulgar (intento evitarlo últimamente), hacen comentarios que me resultan irrelevantes sobre la técnica de la patada, o la volea del balón, y que al jugador en la cancha poco o nada le interesan. Estos comentaristas se reconocen por comentarios como “le pegó con la parte externa del pie izquierdo… a 3 cms de la canilla” o burradas similares. Incluso muchos de ellos se animan hasta a dar consejos: “Debió tirarse más a su mano izquierda porque inclinó el cuerpo hacia atrás y el balón salió desviado por encima del arco”. A ustedes: No jodan. Me importa un rábano si le pegan con la canilla, con la pierna, con la cara o hasta con la mano (¿alguien dijo Maradona?), pero lo que se quiere es ver un juego bonito y goles.

Otro grupo de comentaristas es el de La Liga de la Justicia. Normalmente este grupo de comentaristas deportivos se encuentra conformado por una especie de “élite” (o al menos eso quieren darnos a creer) de ex-jugadores que porque llegaron a jugar en un par de clubes extranjeros o llegaron a clasificar a un mundial (y que bien merecido tienen un reconocimiento) se creen con derecho a pasarse 2 horas en un programa solo haciendo una especie de “análisis del partido”, intentando examinar errores para corregirlos, hasta sugiriendo cambios o mejoras a los DT. Favor… si tanto desean dirigir, hagan como Chemo y, aunque haciendo el ridículo, dirijan un equipo de verdad y no se limiten a solo hablar creyendo que son dueños de la verdad.

Lo haría más extenso pero ya me cansé y el teclado me anda fallando por el protector nuevo que compré. De momento es todo para los amigos comentaristas deportivos.

Entre lo imposible y lo complejo

Realidad obscena la que me toca vivir cada cierto tiempo. Es que a veces camino ataviado de una fe endeble que me niega presentarme a una realidad evidente. No es que la montaña se aproxime a uno caminante con miedos, con la misma certeza con la que me alejo de ella en la mirada. Sucede que lo imposible se torna más fácil de aceptar cuando no se cree en uno mismo, cuando el cariño que se añora es transparente y nos atraviesa, fieramente.

La complejidad obliga a repensar el camino, a elegir entre lo probo y acorde con ese sin pensar absurdo. No se necesita subir ante lo alegre, ya que baja para estar a nuestra altura, nos sonríe, nos abraza, nos besa. Es más simple aceptar que se tiene ese calor abrasando nuestro corazón, un injerto de dulzura que respira cerca al pecho y nos susurra un golpe en forma de caricia. Es más simple solo callar para dejar hablar las palabras inexpresivas de los ojos.

Fluye por completo entre caminos dispersos de una vida que se nos va entre el querer de lo oculto, entre lo imposible y lo complejo, evitando caer apresuradamente en ese abismo desmesurado que nos tienta a lanzarnos en una caída apasible pero violenta. Es la presión que nos invita a seguir caminando y no nos deja darnos cuenta que ya no estamos caminando, sino cayendo torpemente, sin decir palabra, queriendo volar sin tener alas, como brisas sin equipaje, y emprendiendo, entre la soledad y la locura, un viaje en la mente de otro que nos sueña, sin esperar despertar.

Extracción de las muelas del juicio

Ya había oído distintas versiones sobre la extracción de muelas del juicio, sin embargo pensaba poder saltarme ese sufrimiento puesto que no era muy dado de ir por el dentista. Después de más de 10 años volví a los campos dentista, primero para compensar el daño de mis dientes hecho por las amalgamas puestas a petición de mi papá, lo cual se puede decir que no era muy estético… y más aún considerando que las tenía en casi 16 dientes xD.

No era muy dado de la limpieza bucal, la pereza por tener que cepillarme luego me hizo pagar las consecuencias tanto física como económicamente. Tampoco es que tuviera los dientes podridos o picados, pero los recambios me salieron bastante caros, aunque esta vez lo pagué yo y preferí ponerle resina.

Antes de los brackets ahora el paso a dar era el de la extracción de las muelas del juicio, llamadas por los dentistas: terceras molares, de modo que fui y ya. Teóricamente mi ortodoncista (es decir, el dentista que pone los brackets -correctores, fierros, etc.) me dijo que solo debían irse los de abajo, pero a la hora de la hora hoy (ya ayer en realidad) voy a mi cirujano dentista y me dice que lo ideal sería que se vayan también las muelas del juicio de arriba, para que así los pares de dientes no queden solos y se dañen las encías, bla bla…

Me emocioné y le dije que normal, luego de un rato reflexioné y se me hizo más que era por sacar plata pero ya estaba sobre el caballo, así que caballero nomás, a darle. (En la imagen que acompaña este post puse una placa de la posición de mis muelas del juicio, esa placa la encontré en internet pero es bastante similar a mi caso en las terceras molares inferiores).

Me preguntaron sobre las sesiones. Particularmente me considero bastante cobarde en torno a tener que ir varias veces a que me hagan cosas en la boca (los dentistas), así que prefiero todo de una vez, más aún cuando lo hacen con anestia, empero esta vez no podía saltarme este paso.

Llego a la clínica, con 10 minutos después de la hora de mi cita, total… siempre me hacen esperar, aunque esta vez me llamaron para decirme que el doctor ya estaba desde las 6pm, es decir, media hora antes de la hora pactada… igual fui pero tarde, que no jodan.

Después de una espera de 5 minutos me hacen pasar al consultorio. Me doy con la sorpresa que andan arreglando la lamparita esa de la camilla del dentista… pfff, al final me sacaron los dientes así nomás, con la luz del fluorescente… Dios mio!! Con lo que pagué U_U… en fin. Luego de hacer extensiva mi decisión casi suicida y masoquista de que prefiero que me extraigan las 4 muelas de una vez, proceden a ponerme la anestesia.

Qué horror (y disculpen si la frase sono mariconada)!!! Más hincones que la mierda. Realmente doloroso. Creo que me pincharon por lo menos unas 10 veces en total, varias por lado. El sentir la anestesia fluyendo por mi cara llegando a mi cuello me generaba un dolor indescriptible y me hizo recordar el por qué odio la anestesia (por eso cuando me hacen curaciones prefiero que lo hagan sin anestesia… así me curaron unos 16 dientes).

Sentía los tirones y prefería mantener los ojos cerrados a ver al dentista con sus pinzas extrayéndome las muelas, además que tampoco podía ver mucho desde mi posición pues me habían puesto una especie de pañuelo con un orificio en el medio con el espacio suficiente para que solo se vea mi boca, de modo que me tapaba los ojos y el mentón. Según dijo el dentista (luego de pasar alcohol por la zona aún visible de los alrededores de mis labios) era para esterilizar la zona… aunque a mi también me parece que era para no ver mi cara de sufrimiento y concentrarse solo en mi boca.

Así pasaron casi 2 horas, luego que el médico puteara a los encargados de arreglar la luz porque movían abruptamente la camilla… varias veces y hacer una cirugía así era peligroso, más para mi que para el cirujano creo yo. Con la cara bastante adormecida aún y sin poder hablar para nada, me sentía completamente ridículo con la boca llena de sangre y saliva que no podía pasar, más por el dolor de garganta que por las muelas en sí ¿Garganta? Así es, el estar con la boca abierta tanto tiempo duele… más aún con la anesteis que llegó hasta allí y los jirones de los que fueron objeto mi mandídula, implicando mentón, cuello, garganta… es decir…

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Un día para olvidar

Me levanto, ya son casi las 8 am, me alisto tan rápido como puedo, me aseo y me cambio, ya no me da el tiempo para tomar desayuno. Voy a la cocina y tomo un vaso de avena. Salgo al paradero con aputo para tomar mi carro, no espero mucho y subo en uno bastante veloz. A pesar de parecer un día algo agitado, el comienzo no va mal. Logro llegar a tiempo a mi clase de inglés.

Salgo de mi clase, luego de un error en un listening. Andaba algo estresado pues al parecer mis ingresos obtenidos en estos últimos meses deben ser consignados y menguados por probables pagos de impuestos de determinado tipo. Eso me deprime pero no es para tanto, total, así es la vida, así se mueve el mundo.

En casa de nuevo, prendo la máquina. La laptop demora un rato en cargar, inicio sesión y en un momento me encuentro de nuevo revisando noticias de foros y demás. Mi servicio de correo me informa que tengo un nuevo mensaje, reviso y se trata de un pago a mi cuenta virtual por concepto de publicidad. Ingreso a verificar mi estado de cuenta mientras me alegro porque ya se con la cercanía del fin de mes, se vienen unos pagos que hacer en internet.

Ingreso y es grande mi sorpresa cuando me encuentro con un mensaje de revisión de cuenta por parte del soporte del sitio: Mi cuenta ha sido sometida a observación. Intento omitir los detalles del mensaje pero guardo una captura de pantalla (just in case). Accedo a mi cuenta y logro comprobar la gravedad de la situación: Mis ingresos, aunque ínfimos, deben ser también verificados virtualmente por el proveedor de ese servicio. Por desgracia, mi cuenta se encuentra registrada a nombre de otro país debido a las limitaciones que ofrece el mio (no poder recibir dinero de transferencias de ese servicio).

Las observaciones pueden ser levantadas si soy capaz de brindarle ciertos documentos, los cuales no tengo. La frustración me invade, mi último pago había logrado saturar el tope de las transferencias máximas anuales en el llamado servicio. Se me hace tarde para ir a mi dentista, intento hacer caso omiso a esa nueva altera en torno a monitoreo de ingresos. Ahora sucede que debo rendir cuentas a dos entes.

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Fútbol peruano, crítica destructiva

No pues… ahora sale medio mundo a decir que se quieren empadronar las barras bravas, que se quiere mejorar el sistema futbolístico, que el Perú y el fútbol van a salir adelante. Por favor, soy hincha de algún equipo de este país pero tampoco me vengan con huevada y media, el Perú en fútbol nunca ha sido sinónimo de gloria. Tampoco me vengan con que México 70 y la mierda, porque ni así hemos ganado un mundial.

Siempre nos contentamos con la mediocridad de decir que “hemos ido a un mundial”, pero señores hay muchos países que han ido a un mundial. Personalmente considero que el hecho de participar en algo y no ganarlo y querer alegrarse de ello denota eso mismo: Mediocridad. Podrían criticarme diciendo que qué he hecho yo por mejorarlo, particularmente les responderé: Nada y tampoco me encuentro interesado en apoyarlo de ninguna manera.

También algunos salen con críticas de que hay que apoyar al deporte y esas mariconadas fundamentalistas en pos de un pseudo-apoyo a los valores juveniles pero … ¿a qué clase de valores se refieren? Habiendo tantos jóvenes prometedores en otras disciplinas como Karate con Jesús Tapia, Kung Fu, atletismo, ajedrez, voley, etc. Aunque bueno, el ahuevado campeón de ajedrez terminó perdiendo la cabeza por una garota tarrona.

¿Es que estamos destinados a fracasar? Yo creo que no, no en otras disciplinas distintas del fútbol. Al menos en el fútbol masculino somos poco menos que cualquier huevada. Es que realmente las mujeres son quienes nos andan dando más glorias, sino pregúntele a la pesista piurana campeona en Los Juegos Bolivarianos o si ya se ponen más marketeros: A Sofía Mulanovich o a la que ahora todo el mundo dice “la campeona” de los puños: Kina Malpartida.

Es que es increíble que incluso hayan querido hacerle problemas a la pobre de Kina porque no peleó representando al Perú. ¿Qué carajos? Si aqui nadie daba un céntimo por esa señorita, ahora medio mundo intenta colgarse del carro, incluido el presidente, diciendo que es un ejemplo para el deporte. Digo yo ¿un ejemplo de la situación tan mala por la que atraviesa nuestro deporte? Porque eso es lo que veo, el ejemplo se repite siempre: Un deportista debe andar entrenando en lugares que parecen hacinaderos de prostitutas sin implementos deportivos, durmiendo en catres que son más forro que colchón, sin recursos financieros y así… aún así esos mismos deportistas, que tienen siempre que andar pidiendo colaboración para juntar dinero para ir a representarnos, son los que más medallas nos traen. Allí hasta nuestros representantes de Olimpiadas Especiales ganan.

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Ya sé mi futuro

O al menos el de mi enamorada. Resulta que hoy hablando con mi enamorada por teléfono celular (ella desde un bus interprovincial), que por cierto acaba de regresarse hace unas horas a su ciudad a estudiar (y de donde es oriunda), me comenta que quiso decirme algo pero por el temor de no saber cómo reaccionaría o lo tomaría no me lo contó.

El día sábado 22 de agosto, antes de ayer, fue a una fiesta de la mujer de su tío (ex-esposo de la tía en casa de la cual ella se encontraba hospedada), a la cual no asistí porque tenía otro compromiso familiar – bautizo de una primita con toda la familiar de por medio, incluyendo viajes especiales para el evento -.

Ese día, me cuenta ella, llegó algo temprano a la reunión (a la cual llegaron a asistir menos invitados de los que se habían considerado) y se encontraba un solo invitado en la sala, de apellido Souza. Ella lo describe como un personaje que le infundía miedo, y de aspecto oriundo de las serranías del Perú (aunque el término que uso en una frase fue “parecía un INCA o algo así” xD).

Al parecer el señor se presentó como un vidente que había incluso seguido estudios en el exterior. El hombre, luego de besar repetidamente las manos de mi señorita enamorada (acto que siguió repitiendo cada vez que pudo), le comentó algunas cosas sobre su futuro (“Yo ni se lo había preguntado”, me dijo ella).

Entre las perlas que el “maestro vidente” pronosticó se encontraba el hecho que ella y yo no seguiremos juntos. -“Encontrarás alguien mejor, el hombre con el que estás no es para ti”. Que sea o no para ella pues es algo discutible. El señor refirió que era alguien muy problemático, refiriéndose a mi (y parece que me conoce, lo soy), que alguien mejor llegaría luego.

La curiosidad de mi enamorada despertó y le hizo preguntar el dentro de cuánto tiempo ella se daría cuenta de ello. Él le respondió que eso dependería de ella (?). El señor prosiguió contándole que cuide mucho su fertilidad, que solo tendría un hijo porque no podría llegar a tener más y que, si bien ella era fértil, el hombre con el que estaba no.

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¿Y ahora qué?

Mi idea inicial terminando el ciclo este de primera mitad de año en la UNI era la de estudiar inglés, seguir un curso de Linux y/o Java en algún centro especializado y bloggear. Creo que de momento no me encuentro seguro de hacer las dos primeras cosas porque ando entregado a bloggear, aquí no claro, no siempre.

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El ciclo ha sido duro, me siento bastante friolento, a propósito del clima, razón por la cual se podría decir que casi no he salido de mi casa en todas estas fiestas patrias. Podría decir también que el ambiente patriótico no es algo que de momento me invada cual peruano arrastrando la ominosa cadena.

Estoy aqui en mi cuarto acompañado solo de mi laptop en el escritorio, que aún se mantiene desordenado con la excusa de que el fin de ciclo no se ha evidenciado como debiera y debo aún mantener mis copias a la mano, de cursos que ya aprobé, ante cualquier eventualidad.

Los papeles regados sobre mi espacio me hacen recordar lo estresado que estuve, y el cuánto gasté en copias, por la burrada de llevar 10 cursos este ciclo como si me creyera alguna especie de ser sobrenatural. Debo aceptar que varios de ellos fueron bastante suaves y hasta motivantes, pero no todos, no aquellos por los que me tuve que amanecer y concertar reuniones en casa, reuniones grupales para avances de trabajo … no para festejar alguna fiesta (bueno, salvo la de mi cumpleaños).

Me siento aquí en mi cuarto con la puerta junta y no cerrada, a pesar del frío, tal vez por la pereza de desplazarme poniéndome de pie por tener que cerrarla. Me siento como una masa voluminosa de pereza y grasa que no desea ponerse de pie a pesar del riesgo que constituye el andar “sentado como un Buda” (como diría mi señora madre).

Cuadros descriptivos sin sentido son los que ahora me siento a detallar, a nombrar sin mantener un orden por el simple hecho de mantener el palpitar de este espacio que cada vez lo siento más y menos mio al mismo tiempo. Siento que es casi una necesidad, casi adictiva, casi obligada, necesaria para mantener una especie de entropía dentro de mi, evitando el generar un debacle emocional.

Nah, no es que me sienta con ganas de sonar interesante pues ni dedo ilustrado soy y mucho menos nací para literato, como podrán comprobar. Es más, me considero un perezozo en cuanto a corregir escritos que ya he publicado se refiere, siento pereza el tener que releer a veces mis propios artículos en busca de señales de errores, de sintaxis, de forma, de sentido, de contexto. Escribo porque las cosas salen de lo más natural y no pienso cuestionarlas, dado que cuando lo he intentado hacer solo me sorprendo de que sea esa misma complejidad la que me hace ser especial y absolutamente absurdo o estúpido, temperamental e inteligente, bestia y amigo, pero al fin y al cabo … ser yo.

No me otorga el mayor personalidad el poder ser capaz de escribir cada cuanto un poco aquí y otro allá, solo me calma los ánimos puesto que, aunque dudo exista alguien capaz de andar siguiendo mis sandeces escritas aquí, veo que si hay uno que otro incauto que cae, tal vez lamentándose de su suerte, y llega hasta este triste final … el haberse dado cuenta que no tuvo mayor sentido el leerme pero tal vez … solo tal vez, se siente acompañado o hasta feliz.

Me he dado cuenta

Me he dado cuenta que soy particularmente extraño. Algunas de mis particularidades aparecen reflejadas en actos cotidianos que, solo comparando con gente ‘normal’ (o común), he sido capaz de notar.

Me he dado cuenta que empiezo a leer las revistas o diarios siempre por el final, y no es por la zona de deportes (ya que me importa poco el fútbol, que es lo que más se suele mostrar) ni por ver alguna vedette pseudo desnuda aspirando a puta.

Me he dado cuenta que por alguna extraña razón me gusta ver papeles impresas en blanco, es decir, impresas sin nada de contenido.

Me he dado cuenta que muevo mis cejas involuntariamente cuando intento expresar la ironía ante una acción que he presenciado.

Me he dado cuenta que son varias las veces que intento ser responsable con mis trabajos, porque por lo general me considero una persona bastante cumplida, pero hay otras veces que sinceramente me da igual salir bien o mal. Debe ser algo de estrés, cansancio o sobresaturación (cual azúcar en una disolución).

Me he dado cuenta que son pocas las veces que me detengo siquiera a ver el cielo, ya sea de noche o de día. Tal vez sea una forma de evitarme tristezas al ver que cada vez palidece más ese celeste claro que nos oculta el sol y las estrellas, producto de la contaminación.

Me he dado cuenta que cuando una canción me gusta debo escucharla durante horas repetirse en mi reproductor, para aburrirme de ella y al menos calmarme y sentirme saciado auditiva y musicalmente.

Me he dado cuenta que tengo una memoria a corto plazo, pésima. A pesar de ser capaz de recordar fórmulas, leyes, acciones para realizar algunas tareas y tener criterio para explicarlas, puedo olvidar también cosas con bastante facilidad. Conversaciones que puedo mantener en un momento con una persona por teléfono, se me salen de la cabeza, al igual que el tema de segundos atrás, con relativa facilidad.

Me he dado cuenta que la pornografía me cansa, sin embargo a veces después de un tiempo vuelvo a ver videitos a ver si hay algo de nuevo y, aunque es evidente que hay algo de morbo, me divierten aquellos videos que envuelven toda una trama para terminar siempre en un final coital para todos aquellos que gozan de ver el placer que a veces no se pueden autoproporcionar o hacerlo con ayuda.

Me he dado cuenta que … no sé qué hago escribiendo este post, pero también me sentiría que he perdido el tiempo (como ustedes leyéndome) al escribir esto, de modo que solo le daré a Publicar y listo.

Hay algunos días …

Suena mi alarma del móvil, me despierto, veo la hora, 7:30 am, ‘aún tengo tiempo’ me digo a mi mismo mientras intento pestañear nuevamente y suena mi otra alarma programada, 7:45, me siento sobre mi cama, apoyado en la pared sobre una almohada. Me quedo en un estado zombie hasta que dan las 8 am … es momento de alistarse.

Se me hace tarde, igual logro reponerme a recuperar el tiempo, tomo mi desayuno a la volada. ‘-¿Piensas ir con esa camisa tan ajada?’, ‘Maldita sea’ pienso, ‘ creo que deberé volver a planchar las camisas cuando lave algunas partes que no quedaron muy limpias tras mi lavada manual y lavadora’. Me quito la camisa, la plancho, 7:28, ‘aún hay tiempo’. Una última lavada de cara antes de salir y … ‘me debí rasurar este fin de semana, no puedo salir así, es demasiado’.

Me pongo la camisa mientras intento rasurarme con una máquina que al parecer ya ha sido usada por mi papá … Arwww, me arranca parte de la cara en cada intento de quitar el rastro de mi no muy tupida (pero gruesa) barba. 7:35 … ‘Fuck! Ya llegué tarde al trabajo’.

‘Que no me jodan’ pienso ‘siempre llego temprano, además hay tolerancia de 15 minutos’. (‘Tú siempre debes llegar puntual, la tolerancia es para los tardones o solo para ser usada en casos excepcionales’, pienso en mi mamá). Salgo a la avenida, cruzo corriendo la pista, aún hay un carro por salir, está casi lleno, de seguro me llevará rápido … hay una esperanza.

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