O al menos eso es lo que cualquier persona con algo de dignidad y ánimos de divertirse (también amigos y dinero por supuesto, o amigos con dinero, da igual) aspira para las celebraciones de fin de año. Les comento que el año pasado no fue la excepción y anduve por alli en una fiestita (en realidad fue a una discoteca) que salió sin estar planeada.
Este año pensaba repetir el plato. Así es, me dije a mi mismo ‘sin planes hasta fin de año, de manera que me voy a lo que más diversión me lleve’. Considerando que tenía algo de dinero, esperaba disfrutarlo al máximo, pero no.
Confieso que me joden como no tienen idea las saliditas a la playa para año nuevo ¿por qué? La chuscada pues, todo el mundo se va a la playa ¿y? Pues la playa para comenzar no me gusta, segundo es que esas salidas son como los clásicos campamentos donde no faltan los alucinados que se alucinan que saben tocar guitarra, luego los borrachosos que la quieren hacer de chongueros e irse a nadar, las flacas que pierden la noción de si son o no vírgenes, etc.
En fin, creo que se entendió el punto: playitas de campamento NO. La otra alternativa es la familia, la cual queda descartada de plano ¿por qué? Ya me tuvieron en Navidad, tampoco hay que ser golosos, debo darles a otros también la oportunidad que disfruten de mi compañía (?).
No, sino que la familia … es la familia pues. Ya luego les diré por qué.
Resumiendo, al final por esperar ‘los planes al azar’ no salí a ningún lado, tenía por alli dos invitaciones con amigos de la uni pero a esos ya los había visto, y la otra invitación era con mis otros patas pero esos andan misios nomás.
